Con capuchas y palos, los piqueteros se adueñan de la calle

Cada protesta en diferentes lugares del país con corte de calles generan un mal clima social, sobre todo en la ciudad de Buenos Aires, donde el tránsito se convierte en un caos como en otras ciudades de gran caudal vehicular. A todo esto, ahora y no solo de ahora, hay que agregarle los encapuchados con palos que ni siquiera dejan pasar una ambulancia.

En este caso, movilizaciones, piquetes y los paros docentes, componen un cuadro de conflictividad que los funcionarios nacionales adjudican a un plan de desestabilización organizado por el kirchnerismo. Para los dirigentes sindicales y sociales que lideran las protestas, la agitación en las calles tiene otra razón: el cúmulo de promesas incumplidas por la administración.

Las organizaciones sociales, como la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pie, el reclamo central es la implementación completa de la Ley de Emergencia Social. La norma, aprobada en diciembre, debía ser implementada de manera inmediata, o al menos esa es la promesa de la que dan cuenta los dirigentes.