Diferentes gobiernos de la región y el mundo reflejaron su preocupación por la situación en Venezuela. Mientras que la Unión Europea solicitó un «calendario electoral claro» y respeto a la Asamblea Nacional Venezolano.
Estados Unidos denunció que la «usurpación» del Poder Judicial es «una ruptura de las normas democráticas».
Por su parte, el canciller mexicano, Luis Videgaray, dijo en Bogotá que su gobierno está preocupado por lo que considera un «deterioro del orden democrático» del país bajo el régimen chavista.
En tanto, el «El gobierno brasileño repudia la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Venezuela que retiró de la Asamblea Nacional sus prerrogativas, en una clara ruptura del orden constitucional», aseguró el Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país.


















