«No vamos a permitir que se toque a un maestro, es un límite ético», señaló. Como medida de fuerza, además, este lunes se realizó una abrazo simbólico a la «escuela itinerante» para reclamar que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires permita la instalación de la «Carpa Blanca».
«Han corrido ríos de tinta desde que el conclicto comenzó diciéndonos que teníamos que ser creativos, otra forma de protesta. Ayer dimos nuestra mejor clase, armando una escuela itinerante, destinada a recoger los debates pedagógicos, la leyes que hemos construido», agregó Alesso.















