Francisco criticó, este sábado, la «burocracia paralizante que no permite que las cosas cambien» y denunció las consecuencias del «peso de la corrupción», al oficiar en el Vaticano la misa por la Vigilia de Pascua, en medio de grandes medidas de seguridad en toda Roma.
«Si hacemos un esfuerzo con nuestra imaginación, en el rostro de estas mujeres podemos encontrar los rostros de tantas madres y abuelas, el rostro de niños y jóvenes que resisten el peso y el dolor de tanta injusticia inhumana», dijo Francisco durante su homilía en la Basílica de San Pedro.
«También podemos ver las caras de los que son recibidos con desdén porque son inmigrantes, privados de país, casa y familia. Vemos caras cuyos ojos denotan soledad y abandono, porque sus manos están plagadas de arrugas», agregó.
«Ellas son el rostro de mujeres, madres que lloran por ver cómo la vida de sus hijos queda sepultada bajo el peso de la corrupción, que quita derechos y rompe tantos anhelos, bajo el egoísmo cotidiano que crucifica y sepulta la esperanza de muchos, bajo la burocracia paralizante y estéril que no permite que las cosas cambien», denunció el Pontífice.
Fuentes: Télam y Reuters
