Con resistencias en el interior del Gobierno, el ministro de Justicia, Germán Garavano, se reunió ayer, por tercera vez, con emisarios de Odebrecht. Según fuentes gubernamentales al tanto del encuentro, el Poder Ejecutivo le hizo una contraoferta a la empresa y le dio un «ultimátum» para que responda si acepta, o no, las condiciones que quiere imponer el Poder Ejecutivo para un acuerdo.

Según informó en un comunicado oficial el Ministerio de Justicia, Garavano pidió «la lista» de los receptores de las coimas. Señalaron que el encuentro se enfocó «no en los procesos penales», sino en la cuestión administrativa y civil para que el Gobierno «recupere los activos» producto de las maniobras espurias.
«No fue una reunión fácil, porque la empresa insiste en no ser perseguida por la Justicia», reconocieron en el entorno de Garavano. Al encuentro asistió un abogado y un gerente de Odebrecht.

«No hay conversación posible con Odebrecht. Consideramos que debemos apartarnos de las reuniones porque vamos a ir por la vía judicial. Estamos trabajando en los petitorios que vamos a hacer para ser querellantes en las causas de Lava Jato«, señalaron fuentes del organismo de control.
El procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías, en tanto, participó del encuentro, pero exhibió una postura rígida: explicitó que la única vía es que la empresa se adapte a lo que pide el Gobierno y no al revés. Se trata del funcionario que debe mesurar el daño que Odebrecht le causó al Estado, fijar el monto de la «multa» y, eventualmente, iniciar acciones legales contra la empresa en el ámbito civil.


















