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Macri cerró con Monzó y mantiene los jefes en Diputados

El Presidente decidió no reemplazar al jefe de bloque del PRO en Diputados, Nicolás Massot. También sigue Mario Negri

Mauricio Macri suele comparar la política con el deporte. Cuenta que su paso por Boca le dejó muchas enseñanzas que después plasmó en su carrera política. Y en los últimos días tomó una decisión bien vinculada a una máxima futbolera que reza que “equipo que gana no se toca“: decidió mantener a las autoridades de su tropa en la Cámara de Diputados, que en sus primeros dos años de mandato logró sacar leyes clave pese a ser minoría.

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Así se lo confirmaron a Clarín altas fuentes de la Casa Rosada y legislativas, ya al tanto de que tras las elecciones y pese al recambio de diputados no va a cambiar el escenario y Emilio Monzó y sus espadas seguirán liderando los intereses macristas.

A diferencia de otras ocasiones, donde se insiste en negar las versiones, en el Gobierno hoy nadie oculta que el plan para imponer cambios existió. Apenas, según a quién del Gabinete se consulte, surge que estuvo más o menos cerca de ocurrir. En todos los casos, hay coincidencia de que fue el propio Presidente el que decidió no modificar el esquema.

De este modo Macri cerró -al menos por ahora- una discusión siempre latente por la interna dentro del oficialismo. Aunque hoy se esté lejos del clima de tensión que se vibró en la previa del cierre de listas, cuando había quienes insistían en desbancar a Monzó como presidente de la Cámara de Diputados, impulsando la candidatura del hoy vicejefe de Gobierno porteño Diego Santilli.

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Eran tiempos en los que Monzó había perdido diálogo con el Presidente, quien estaba enojado por las duras críticas que lanzaba el diputado por la manera de construir política en Cambiemos. Y un sector referenciado en el jefe de Gabinete Marcos Peña buscaba darle el golpe de gracia.

Peña advirtió que ese clima no favorecía al espacio para las elecciones y, aunque no lideró esa avanzada en su contra, selló la paz con Monzó en un almuerzo que compartieron en Recoleta antes del cierre de listas. Allí le juró que no quería correrlo y también que no se proponía impulsar a Carmen Polledo, vicepresidenta 1° de la Legislatura porteña -y quien terminó secundando a Elisa Carrió en la lista de “Vamos Juntos“-, en reemplazo del jefe de bloque Nicolás Massot, el brazo ejecutor de Monzó en el recinto.

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Massot, está claro, no era el problema, más allá de algunos cuestionamientos aislados de legisladores que se quejaban por su mano de hierro para conducir, no había reproches. El ataque directo era a Monzó quien advirtió más de una vez que su límite era que le tocaran a uno de su tropa. Muchos querían que eso sucediera y pegara el portazo.

Algo similar había pasado a principio de año con el viceministro del Interior Sebastián García de Luca, otro pupilo de Monzó: apuntaban que le iba a dejar su cargo al jefe del bloque PRO en la Legislatura, Francisco Quintana, un hombre de Peña. Nada de eso sucedió.

Pero en las últimas semanas el enroque Massot-Polledo volvió a sonar fuerte. Fue tras las PASO, luego de que Monzó criticara la estrategia en la Provincia (“Con Lilita ganábamos“, dijo), lo que le valió el enojo de Macri, Peña y, principalmente, de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal.

Curiosidad aparte: el principal referente de Polledo es el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, quien a su vez fue el que, junto al amigo del Presidente Nicolás Caputo, más pujó en favor de Monzó.

No obstante, Massot, nuevamente, quedó en el centro de la escena. Aunque esta vez fue el propio Macri el que llegó a evaluar esa posibilidad, en parte por aquel enojo y también para querer “premiar” a Polledo, con quien tiene vínculo directo. Sin embargo, finalmente se arrepintió.

No sólo porque respeta la habilidad de Massot en la negociación y le agradece por el armado en Córdoba durante la campaña presidencial, que terminó siendo clave para su llegada al poder: también porque comprende que ningún acuerdo legislativo puede conseguir Monzó en el Congreso sin ese trabajo en tándem y aceitado con el jefe de bloque.

Hubiera sido una locura. Nadie duda de la capacidad de Carmen (Polledo). Pero necesita, de mínima, un período de adaptación a la Cámara”, analizó un importante ministro ante Clarín.

Despejada la duda, la próxima disputa se dará en el interbloque de Cambiemos. ¿Qué sucederá con su actual jefe, el radical Mario Negri? Aunque apunta a continuar, en el peñismo ya hay un favorito: impulsan a un correligionario más sincronizado como el tucumano José Cano, pese a su discreta performance en las primarias.

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