Francisco, por primera vez, designó obispos a dos curas villeros. José Ignacio García Cuerva, actual párroco en la villa La Cava, de San Isidro, pasará a ser obispo auxiliar de Lomas de Zamora, donde secundará al titular de la diócesis, el jesuita Jorge Lugones, y Gustavo Carrara, párroco de Santa María Madre del Pueblo, en la Villa 1-11-14, de Flores, asumirá como obispo auxiliar de Buenos Aires, acompañando al cardenal Mario Poli.
Ambas designaciones acentuarán el carácter más social que adoptó el Episcopado tras la designación de su nuevo presidente, Oscar Ojea. La decisión de Francisco, además, apunta a jerarquizar el trabajo de los curas villeros, una línea pastoral a la que le dio prioridad durante su tarea como arzobispo de Buenos Aires.
