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Inflación: El dólar subió 7% en el año y complica las metas

Cerró la semana a $20,35 y se acentuó la disparada del tipo de cambio. Preocupa en el Gobierno el traslado de la suba a los precios

El dólar se vendió ayer a $ 20,21 y marcó un récord, al menos nominal. En lo que va del año, el tipo de cambio acumula una suba del 6,7%, bien por encima de la inflación proyectada -hasta ahora- para los dos primeros meses de 2018. De ahí que esta escalada del dólar reavive los temores a que la marcha de la inflación sea bien distinta a la que desea el Gobierno, y que estableció en sus metas 2018.

La actual disparada del dólar -que ya había tomado impulso a fin de 2017 con la recalibración de metas de inflación- se activó en Wall Street. Allí, los últimos datos (muy buenos) sobre empleo reavivaron el temor a que la fortaleza económica de la principal potencia del mundo sufra un alza de la inflación.

La primera reacción de los mercados fue la caída de los bonos del Tesoro y, en sentido inverso, la escalada de la tasa que rinden. Lo que el mundo mira es el nivel de la tasa a 10 años, el metro patrón del costo del dinero que toma como referencia el mundo de las finanzas.

En cuestión de días saltó de 2,50% a 2,85% anual. A más tasa, menos riesgo toman los inversores. Por eso venden activos en pesos o en bonos como los de la Argentina. Es lo que ocurre en estos días.

Esa lectura es la que están haciendo los inversores. Venden activos en pesos y se pasan a dólares. Esto es fácil de entender. Imagine al inversor que trajo dólares para invertir en Lebacs, atraído por las altas tasas reales (es decir por encima de la inflación) que paga el Banco Central. Es probable que ese inversor hoy se desprenda de las Lebac y compré dólares. Lo mismo si compró acciones o títulos de la deuda argentina. El hecho de que el MerVal haya subido más del 70% el año pasado más que justifica, en este contexto, la conocida toma de ganancias.

Los bonos también andaban bien. Y eso se reflejaba en niveles muy bajos del riesgo país y en el hecho de que la emisión de deuda de enero, por 9.000 millones de dólares, se haya concretado a las tasas más bajas de la historia. Hoy eso ya es pasado.

No solo se trata del temor de inversores extranjeros. El inversor local actúa en forma parecida.

“Los movimientos de la T-10 irradian nerviosismo, hasta que no se estabilice, no habrá calma en los mercados” destacó el analista Gustavo Neffa. De todas maneras destacó: “Las monedas de los países emergentes cayeron ante el dólar, no solo el peso. En una semana el real cayó casi 4% contra el dólar. Y no hay que olvidar que la economía real está bien en EE.UU, en Europa y en Asia”.

Rafael Di Giorno, de Proficio Investment, pone la mira en lo que haga la Reserva Federal. “La FED también va a tocar su tasa de interés, pero el problema es que los mercados no lo conocen bien, aún, a su titular, Jerome Powell, por lo que la incertidumbre es mayor. A Yellen la conocían por su gradualismo, pero nadie sabe cómo puede reaccionar la nueva conducción. Es la incertidumbre de lo desconocido”. En ese contexto, Di Giorno señala que cada suba de la tasa a 10 años acentúa la venta de bonos argentinos.

El corredor de Bolsa Juan Nápoli intentó poner paños fríos. “Es un mercado muy volátil, y puede aparecer oportunidades, aunque claro, eso es para los que están más metidos en el día a día, el inversor más tranquilo hoy seguramente se está refugiando en dólares”.

La conclusión de los especialistas es que la estabilización del tipo de cambio llegará cuando se calme el mercado estadounidense. Y para ello tal vez haya que esperar hasta fines de marzo, cuando está agendada la reunión de la FED que definirá -se descuenta- una suba de la tasa de política monetaria. Hasta entonces, tal vez prime la volatilidad. Justo lo que no necesita el Gobierno de Mauricio Macri, que desearía que el dólar desaparezca de la tapa de los diarios.

El dólar, después de mucho tiempo, sube más que los índices de precios, corrigiendo parcialmente el fenómeno del atraso cambiario.

Desde 2015, el precio del dólar subió bastante menos que la inflación que mide el INDEC.

El problema es que ahora el temor que renace -e impacta en las expectativas de inflación- es qué parte de la suba del precio del dólar se trasladará a precios. Es la gran incógnita que se irá revelando mes a mes. Pero algo ya se está viendo estos días.

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