El expresidente de Brasil Lula da Silva se entregó este sábado a la policía tras abandonar la sede de un sindicato de metalúrgicos donde se había refugiado, en desafío del plazo emitido por la Justicia para llevar a cabo su arresto.
Lula salió rodeado por partidarios, entre ellos líderes de su Partido de los Trabajadores y empleados siderúrgicos, quienes se habían reunido en la puerta de la sede sindical situada en un suburbio industrial de San Pablo.

El exmandatario fue llevado a una prisión en la ciudad sureña de Curitiba, donde empezará a cumplir una condena de 12 años y un mes por cargos de corrupción.


















