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‘Lilita’ 2019: El Gobierno quiere que sea candidata a senadora

Macri busca figuras con arrastre para asegurarse la reelección en primera vuelta. Larreta acompaña la jugada

El número no figura en la ruleta. Pero la Casa Rosada ya bajó la orden de apostar todo al 40. Es el porcentaje de votos que se fijó como objetivo de mínima para que el año próximo Mauricio Macri pueda ser reelecto en primera vuelta. Necesitaría superar esa cifra y aventajar al segundo por más de diez puntos para consagrarse sin balotaje. Con el peronismo dividido, en el PRO lo creen posible. Aunque admiten que el plan sólo tendrá andamiaje si tiran toda la carne al asador para atravesar el 40%.

La estrategia para arrimarle votos a Macri se puso en marcha con el anuncio de las intenciones reeleccionistas de María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, más la unificación de los comicios donde gobierna Cambiemos. En los últimos días, tras las alarmas que sonaron en Gobierno por la proliferación de encuestas que confirman una baja en la imagen presidencial (al calor de la reforma previsional, las tarifas y la cantidad de ministros en offside)), comenzaron a barajarse otros refuerzos. Una de las apuestas más ambiciosas -y también de las más difíciles de concretar- consiste en convencer a Elisa Carrió para que vuelve a jugar.

Las espadas del macrismo porteño tuvieron que transpirar la camiseta para lograr que la líder de la Coalición Cívica resignara el año pasado sus aspiraciones de presentarse en Provincia y accediera a ir al frente de la lista de diputados en Capital. Ahora le encomendaron la tarea de reflotar el operativo “Lilita 2019”, que el equipo de Larreta había dejado en borrador luego del arrasador triunfo de 2017, cuando la boleta de Carrió arañó el 51%. Sólo Chacho Alvarez superó ese porcentaje.

¿En qué consiste la misión? En ablandar los reparos que interpuso la chaqueña en aquellos tempranos tanteos para que encabece la lista para el Senado. Esa es la boleta que va pegada a la del binomio presidencial, por eso las usinas de Cambiemos consideran que el efecto de arrastre será clave para maximizar el resultado en primera vuelta. En esos mismos tableros se descarta por ahora que Macri pueda exceder la cifra mágica del 45% que lo consagraría más allá de lo que sume el escolta. Y también comienzan a plantearse los riesgos de una segunda vuelta, donde la gestión sería plebiscitada y cualquier rival podría concentrar un eventual malestar de la mitad más uno.

De todos eso se habla en la mesa chica del jefe porteño, que completan Diego Santilli, Fernando Starface, Felipe Miguel, Bruno Screnci, Eduardo Machiavelli y Francisco Quintana. Uno de los miembros de esa tribu -que se reúne quincenalmente en la vanguardista sede de Parque Patricios- le comentó a Clarín la respuesta ambivalente que Carrió le dio a un emisario, antes de un viaje al exterior del que regresaba esta semana.

“Me comprometí con el electorado a ser diputada por cuatro años”.

“Voy a hacer todo lo necesario para ayudar a que Macri sea reelecto”.

Es histórica la aprensión de Carrió para formar parte de la Cámara alta, un ambiente que considera hostil. Por eso, Larreta y compañía tienen a mano otro argumento para torcerle el brazo: que su presencia vuelve a ser vital también para frenar el desafío de Martín Lousteau. El flamante afiliado radical figura en la lista de enemigos de Carrió que hace rato integran el “Coti” Nosiglia y el “Tano” Angelici. El PRO quiere negarse la lista de senadores, en caso de que se anime a enfrentar a Larreta.

Pese a no tener rango en la Coalición Cívica porteña, la diputada negoció hace dos semanas con el jefe nacional de la UCR, Alfredo Cornejo, las condiciones para el armado de Cambiemos en la Ciudad, el único distrito donde la coalición oficialista está ausente. Llevó al almuerzo en una parrilla de la Panamericana a Maximiliano Ferraro, referente de los lilitos porteños, quien le concedió a Clarín que la idea de “Carrió senadora” circuló por la “chacra” de Exaltación de la Cruz donde habita la legisladora. Pero se atajó: “Todavía no empezamos a hablar de candidaturas”.

En el campamento radical también rebotó el rumor. “A Macri no le va a quedar otra que jugar con Carrió para arrimar al 40 por ciento”, analiza un delegado del distrito al Comité Nacional que predica la unificación con el PRO y los cívicos, pero rechaza los condicionamientos.

Pese a sus diferencias con la Rosada, el histórico dirigente hace las mismas cuentas: en la primera vuelta de 2015, el Presidente obtuvo el 34,15% de los votos y adosarle seis puntos tras el desgaste de la gestión no sería tarea sencilla. Eso sí, advierte que si Lousteau finalmente va a las PASO contra Larreta, no podrían impedirle usar la boleta al Senado. “Si vamos con Cambiemos en la Capital, tendremos el derechos de colgar las boletas nacionales en las que no vayamos con candidatos propios”, afirma.

El operativo está en marcha y Lilita Carrió tiene la última palabra.

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