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Las negociaciones secretas para acordar con el FMI

La entidad pide que el país corrija sus desajustes macroeconómicos. Impericia oficial, el rol opositor y la imagen de Macri

Mauricio Macri opera para acelerar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional a través de un conjunto de contactos con los gobiernos que comandan la organización financiera.

La estrategia del Presidente es bien clara: que los líderes mundiales apoyen en forma explícita y faciliten las cosas en Washington.

Macri busca que antes del lunes -y del vencimiento de Lebacs- el Fondo emita un comunicado diciendo que el acuerdo está encaminado.

Este jueves lo logró.

Nicolás Dujovne y Christine Lagarde, este jueves, en Washington. (Foto: AP)

Antes dio una orden directa: acelerar el aval de los países que controlan el directorio. La Casa Rosada buscó el apoyo del G-7 para aflojar la dureza que ya expresó el “staff” de Washington contra la Argentina.

Sucede que Alejandro Werner -el director del Hemisferio Occidental- le expuso el miércoles a Nicolás Dujovne un conjunto de exigencias a cumplir para otorgar el stand-by.

Muchas son indigeribles para Cambiemos.

Mauricio Macri y Donald Trump. (Foto: AFP)

Por eso, Macri quiere poner a prueba el respaldo diplomático que cosechó: que la “palmada en la espalda” de los lideres mundiales se transforme en un apoyo concreto en el directorio del Fondo para frenar esas, imposibles, exigencias de los tecnócratas.

La tarea será dura: Werner y Roberto Cardarelli, el hombre del Fondo en el país, actúan en función de pautas de trabajo redactadas en el FMI y que el directorio también debería cumplir.

Ambos piden algo central: que la Argentina corrija -cuanto antes- sus desajustes macroeconómicos. Werner y Cardarelli lo dijeron claramente: el FMI no quiere financiar ninguna fuga de capitales.

También -aunque se quiere evitar- incluirán en su petitorio: flexibilización laboral, cambios en el sistema previsional -¿mayor edad jubilatoria?- y un nuevo blanqueo de capitales.

Incidentes en diciembre de 2017 durante el debate por la reforma previsional. El FMI pedirá cambios en el sistema jubilatorio.

Otro blanqueo ya lo estudió en secreto hace unos meses la Casa Rosada. Pero la incapacidad para cuidar los sensibles datos de los contribuyentes perjudica su éxito.

Luis Caputo, Nicolás Dujovne, Christine Lagarde y el embajador argentino en EE.UU, Fernando Oris de Roa.

Todas, decisiones que generarían tensiones en vísperas a las elecciones. Christine Lagarde se lo transmitió en marzo a Dujovne y Caputo. Durante el ya famoso almuerzo en la casa del ministro, la jefa del Fondo afirmó: “Yo estoy de acuerdo con el gradualismo en Argentina”. Pero advirtió: “Mis colaboradores no piensan igual y creen que hay serios problemas económicos”.

Fuente: Marcelo Bonelli en diario Clarín

 

 

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