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Tras el Paro, el Gobierno retoma diálogo con los gremios

El ministro Frigerio asistirá a un encuentro con la UOCRA y se mostrará con Gerardo Martinez. Triaca estará con el sector automotriz

No había terminado la rueda de prensa de la CGT en Azopardo cuando Jorge Triaca -ministro de Trabajo- en la Casa Rosada ubicaba una reunión de la mesa sectorial de la industria automotriz este viernes como la próxima cita con referentes sindicales. La ratificación de ese formato impuesto por Mauricio Macri fue el modo del Gobierno para mostrar que el alto acatamiento del paro general no modificará por el momento el marco formal de las negociaciones. Una convocatoria institucional a la central obrera quedará en todo caso para más adelante y condicionada a que los gremialistas “entiendan” -en palabras de Triaca- las decisiones tomadas por el Presidente, en una suerte de pulseada para ratificar el rumbo económico.

Los cruces mechados con llamados al diálogo de Macri y los principales funcionarios con los sindicalistas se sucedieron desde temprano, cuando el paro ya se confirmaba fuerte en todo el país. La falta de transporte público -no funcionaron trenes, colectivos, subtes- potenció el impacto en algunas actividades y hubo otras con menos acatamiento, como comercios que abrieron en la Ciudad y otros puntos aunque con poco movimiento. Fue el tercer paro general contra la gestión de Macri, impulsado por la CGT y apoyado por las dos CTA, el moyanismo, la Corriente Federal y organizaciones sociales, con un abanico de reclamos: la reapertura de paritarias libres, el cese de despidos, los aumentos de tarifas, el volumen de importaciones, el acuerdo con el FMI, en definitiva contra la política económica del Gobierno. Transcurrió sin mayores incidentes. Partidos de izquierda cortaron de manera parcial -hubo presencia de Gendarmería- Puente Pueyrredón, Panamericana, autopista Buenos Aires-La Plata y otros accesos a la Capital. Según estimaciones oficiales hubo unos 15 millones de usuarios de transporte público afectados en el área metropolitana y el ministerio de Hacienda estimó en casi $29 mil millones el costo de la medida de fuerza.

“Hay que seguir haciendo lo que venimos haciendo, trabajando en conjunto, sentados en una misma mesa, como hicimos con Vaca Muerta o como con la mesa de la carne”, marcó temprano Macri desde Tandil la línea que unas horas después confirmaría Triaca. El Presidente cuestionó a los sindicalistas (“claramente no contribuyen a nada”) y a la vez se mostró dispuesto al diálogo con su formato preferido. Triaca enumeró reuniones sectoriales con representantes gremiales, empresarios y del Estado del rubro automotriz este viernes, de energía eólica la semana próxima y luego de otras áreas industriales. Rogelio Frigerio -ministro del Interior- mantendrá hoy un encuentro con dirigentes de la UOCRA para “analizar y discutir temas que tienen que ver con la construcción”, ante la alarma que encendió en los gremios el recorte de la obra pública (ver aparte). Para un dirigente gremial de peso significará el primer gesto de Macri.

Más allá de los cruces, el Gobierno buscará recomponer la relación con un sector del sindicalismo -con el objetivo de recortar a Hugo Moyano, el kirchnerismo y la izquierda como los confrontativos- para intentar bajar la conflictividad social en un semestre con un panorama complicado en términos de inflación, aceleración del ajuste del déficit fiscal y caída de la actividad económica, sumado a la intensidad creciente de la puja electoral. La pauta salarial del 15% en línea con la inflación estimada en un principio y pasó a 20% con el decreto de Macri que habilitó otro 5% a las paritarias ya cerradas se ubicó ahora en un 25%, luego de la crisis cambiaria y el acuerdo de Camioneros y Gastronómicos por esa cifra en dos y tres tramos. “La paritaria es libre y esperamos que se cuide el salario de la gente. Cada sector de la economía real pagará lo que pueda pagar”, aseguró Macri, en línea con el concepto que había adelantado Frigerio al avalar la nueva pauta. “Creemos en las paritarias libres. Si el empresario lo puede pagar, el punto de referencia de 25% nos parece un buen acuerdo”, dijo en una entrevista al diario La Nación. Dante Sica -ministro de Producción- ratificó ante industriales que habrá revisiones y hasta habló de que provocarán un repunte del consumo.

Mientras continuarán las conversaciones de Triaca y otros funcionarios con referentes del sindicalismo, la convocatoria formal del Gobierno a la central obrera será analizada por el Presidente. “No tenemos ningún problema en dialogar con la CGT, siempre y cuando encontremos ese mecanismo por el cual podamos sostener lo que tenemos para decir. Y también que se entienda que hay que cuidar los recursos fiscales, es una necesidad que nos ha impuesto la sociedad”, planteó Triaca a modo de condiciones, por las divisiones internas que multiplican interlocutores y dificultan eventuales acuerdos y el “doble discurso” que adjudican a los sindicalistas en la Casa Rosada. “En las reuniones privadas están de acuerdo con lo que decimos y después en lo público no”, fue una de las críticas del ministro de Trabajo. Juan Carlos Schmid -uno de los triunviros- pidió “corregir” el programa económico. Triaca también insistió en debatir los proyectos de reforma laboral, otro punto de conflicto con la CGT por el cambio en el cálculo de las indemnizaciones propuesto por el oficialismo: “Hay 4.500.000 trabajadores en la informalidad. Si hay dirigentes serios deberían estar discutiendo eso”. Un rato antes había hablado con Macri.

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