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La CGT suspendió la elección prevista y el triunvirato “toma aire”

La central ratificó la conducción de Daer, Acuña y Schmid, y convocó a todos los secretarios generales para agosto. La puja de los “gordos”

Un nuevo compás de espera que sirva como una solución salomónica temporaria. Todavía envuelta en su crisis interna, la CGT dilató ayer una definición sobre la renovación de sus autoridades y abrió una negociación con los sectores hoy alejados de la central.

El consejo directivo de la CGT se reunió en la sede de Azopardo y después de más de tres horas de debate, que por momentos ganó temperatura, resolvió ratificar al triunvirato de mando y convocar a un plenario de secretarios generales para fines de agosto.

La primera decisión tiene que ver con sostener a la actual conducción ante la evidencia de que no hay acuerdo en torno de un candidato para avanzar hacia el recambio. Es el mismo motivo por el que se suspendió el Congreso Central Confederal en el que se iba a avanzar en ese sentido.

La convocatoria al plenario de secretarios generales, en tanto, busca legitimar a los triunviros mientras sigan al mando. Es que de esa reunión pueden participar en igualdad de condiciones los secretarios generales de todos los gremios que integran la CGT, hoy divididos en facciones y enfrentados.

El resultado de la reunión de ayer combina así una victoria para los “gordos” (grandes gremios de servicios) y los “independientes” (Uocra, AySA y UPCN), que aspiraba a sostener el liderazgo del triunvirato hasta 2019, y el otro grupo que integran el barrionuevismo y lo que queda del moyanismo en el consejo directivo, que pretendía iniciar una ronda de conversaciones con los sectores que hoy están fuera de la CGT como antesala de la cumbre de secretarios generales. Ese universo de los que hoy juegan desde afuera incluye a la Corriente Federal, la UOM, el Smata y el MASA de Omar Viviani.

El plenario de secretarios generales como próximo paso es también una forma no conflictiva de cerrarle la puerta al kirchnerismo. Un juego sin perdedores y más tiempo antes de hacer grandes cambios.

“El triunvirato tiene mandato legítimo por cuatro años, y no habrá congreso hasta entonces”, se envalentonó un referente de los “independientes”. El dirigente buscó dar por “superada” la crisis que la CGT atravesó a fines del año pasado tras la aprobación de la reforma previsional, y mencionó la “contundencia” del paro nacional del 25 de junio como una muestra de que el fantasma de la ruptura quedó atrás.

El moyanismo residual y el barrionuevismo están lejos de ese diagnóstico. Creen que la tensión hacia adentro de la CGT está latente y que el triunvirato, que integran Héctor Daer (Sanidad), Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento) y Carlos Acuña (Estaciones de Servicio), solo podrá seguir al frente en la medida en que sea legitimado por todos los sectores que integran la central. Con ese objetivo irán al plenario del mes que viene que, unos y otros, esperan sea masivo y representativo de todas las facciones.

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