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Macri habló de su reelección y apuntó al Peronismo

Dijo que no definió quién será su compañero de fórmula y que el PJ tiene vocación de mantener sus privilegios a cualquier costo

Mauricio Macri está sentado en la sala de reuniones privadas del Hotel Meliá, de Hanói. Viene de cerrar el “Foro de Negocios Vietnam-Argentina” y la camioneta que lo va a trasladar al aeropuerto ya está lista para partir. Su esposa Juliana Awada y sus hijas Antonia y Valentina lo esperan afuera. El Presidente no luce apurado: después de un raid de varios días de reuniones, miles de millas acumuladas y decenas de saludos protocolares, puede relajarse y habla de fútbol. Boca sigue sin darle alegrías, pero lo vive con humor. “¿Me querés hacer enojar antes de la entrevista?”, bromea con un colaborador que lo consulta por el partido que su equipo perdió ante Atlético Tucumán. Al cabo, el fútbol está lejos de ser un problema para él en este momento. En Buenos Aires lo esperan varios focos de conflicto abiertos: una inflación que no cede, dólar en alza, un peronismo unido que se abroquela para rechazar sus DNU, un fallo de la Corte Suprema que golpea el Presupuesto y, por si fuera poco, la avanzada de los socios radicales que insisten en disputarle poder. En los 25 minutos que tiene para dedicarle a Clarín antes de empezar el viaje de vuelta a la Argentina -con una brevísima escala en Abu Dhabi- abordará parte de estos temas.

-Usted evitó confirmarlo hasta ahora: ¿Finalmente va a ser candidato o puede ungir a alguien de su equipo?
-Estoy listo para ser candidato. Soy el primero en darme cuenta de que el camino del cambio que emprendimos está comenzando. Entonces, lo peor que podría hacer es abandonar a todos los argentinos que creen realmente que hay una Argentina que se incluye en el mundo, con una mejor calidad democrática y que apuesta a las instituciones sólidas. Una Argentina donde no se miente, no se roba, y donde se ha avanzado, pero todavía falta mucho.

-¿Su compañera de fórmula va a ser Gabriela Michetti otra vez? ¿O está dispuesto a analizar alternativas?
​-No está decidido todavía… Tenemos tiempo, cuatro meses por delante y muchos problemas para resolver. Primero tenemos que terminar de salir de todas las consecuencias de las tormentas del año pasado, por eso me parece que hay que focalizarse en la gestión.​

-¿Usted cree que Cristina va a ser candidata?
​ -Cada vez que pronostiqué algo de lo que iba a hacer la ex Presidenta, no acerté. Así que se ve que pensamos distinto, je. Por eso preguntale a otro, no soy el más apropiado para contestar.

-¿Cuál cree que va a ser el eje de la campaña? ¿Qué se juega en este 2019?
​-Se juega si queremos volver al pasado, volver a aislarnos del mundo, volver a un sistema más autoritario y con menos libertades o creemos realmente en la capacidad de innovación y de creación que tenemos los argentinos. Acá hay con claridad un modelo de desarrollo que ha empezado a dar sus primeros pasos. Pero necesitamos ser coherentes y persistir.

-Cuando pidió que se lo juzgue con la reducción de la pobreza, dijo que habría “fracasado” si no bajaba. Los números, parece, van a ser similares, tal vez un poco más altos. ¿Cree que también se apresuró al ponerse esa meta?
​-Más alta no creo que sea, pero similar sí. Yo ratifico que es la meta más importante. También hay que pensar que no sólo está el número que marca el INDeC: hay una pobreza estructural de la que en la Argentina durante años nadie se ocupó. ¿A qué me refiero? ¿No es menos pobre aquel que hoy en el barrio ve que el narco perdió el control del barrio y no tiene que estar sometido porque las fuerzas de seguridad están presentes? ¿No es menos pobre el que ahora tiene calle de pavimento y los días de lluvia puede salir en el colectivo sin enterrarse en el barro? ¿No es menos pobre el que vive en esos más de 500 barrios que hemos urbanizado, con cloacas y agua potable? En todas esas cosas que hemos ido avanzando, se ven realidades distintas. Por supuesto, tenemos que trabajar para bajar la inflación y generar crecimiento para que se reduzca también en el bolsillo, pero no es todo igual.

-Hace algunas semanas hizo una autocrítica. Dijo que pecó de optimista al decir que iba a ser fácil bajar la inflación y señaló que ya estaba empezando a bajar. Los primeros números de 2019 muestran que sigue alta. ¿Sigue creyendo que lo va a poder resolver en el corto plazo?
​ -No voy a hacer más pronósticos. Pero en la medida que sostengamos el equilibrio fiscal, que tengamos una política monetaria clara y que sigamos apostando a reducir los impuestos para que el sector privado pueda crecer y acompañarnos en este desarrollo, la inflación va ir bajando. Este año va a ser sustancialmente más baja que la del anterior. Estamos todavía en el orden del 3 por ciento, pero hay que pensar que bajamos del 6% que tuvimos en septiembre y octubre. Si persistimos en este camino vamos a ver una baja sistemática de la inflacion.

-En los últimos días, tras un verano calmo, el dólar volvió a trepar. ¿Puede haber otra corrida como el año pasado o con los arreglos ya no habría de qué preocuparse?
​-El Banco Central, que es el que se ocupa de la política monetaria y cambiaria, está tranquilo. Finalmente, el dólar hoy está igual que lo que estaba en septiembre. Entonces hay que confiar que esta política monetaria le da una previsibilidad a la economía argentina que antes no tenía y que se está cumpliendo con el Presupuesto público. También hay que entender que los mercados están condicionados por el tema electoral: cuando vean con claridad que la Argentina va a continuar en el sendero del cambio, todo el ambiente del sistema financiero va a mejorar rápidamente.

-Por lo que dice, entiendo que está convencido de que va a ser reelecto…
-Estoy convencido de que los argentinos no quieren volver para atrás. Soy el primero en saber lo mal que la pasamos en 2018 y las consecuencias que eso ha traído. Yo dije que fue el peor año de mi vida, excepto por el del secuestro. Pero a los argentinos que dudan les digo que si no les alcanza con mi palabra, que escuchen lo que dijeron los líderes del mundo que nos visitaron en el G20 y que estén seguros que tenemos que persistir.

-Los radicales piden ir a las PASO y disputarle la Presidencia. ¿Abriría una interna para Presidente?

-Yo siento que Cambiemos, más allá de todos los pronósticos, se consolidó. Hace tres años y medio todos decían que no durábamos ni diez minutos. Hay una mesa de Cambiemos que ha cerrado las candidaturas en todas las provincias y creo que el armado va muy bien. Hay lugares donde existen liderazgos que no son conciliables y quieren internas. Y las va a haber. Pero yo no me meto en esa parte, mi foco es la gestión. Y lo que decida la Mesa Nacional de Cambiemos, para mí va a estar bien. Confío en ese mecanismo y ahí se evacuará.

-¿Le molestó el pedido de Martín Lousteau para que se abra la competencia interna? Trascendió el enojo de parte de su comitiva…
-Cada uno en Cambiemos tiene el derecho de expresarse. Igual, yo los invité a todos a este viaje para que conozcan el mundo, para que conozcan estos países que son socios importantísimos de la Argentina.

-La Corte Suprema sacó un fallo que obliga al Estado a pagarle 15.000 millones de pesos a San Luis. ¿Le preocupa los pasos que está tomando la Corte? La salida de Ricardo Lorenzetti de la presidencia pareciera que terminó generando el efecto contrario y no a favor de los intereses del Gobierno, como se pensaba…
​ -Eso lo dijo la oposición, que a veces dice tantas cosas que después no suceden, que habría que tener un archivo para recordarlo. Primero digo que respetamos el fallo, como corresponde. Pero que cualquier cosa que haya que pagar, no es un golpe al Gobierno: es al Presupuesto de todos los argentinos. Y segundo: el fallo tiene que ver con errores y atropellos cometidos en el Gobierno anterior que estamos resolviendo nosotros.

-El canciller Jorge Faurie planteó que en el mundo dicen que la Argentina no tiene que cambiar el camino ¿Es lo que le dicen a usted en el ‘mano a mano’ los presidentes de los principales países?

-Se lo dijeron a todos los argentinos, no sólo a mí, que este es el camino. Y es toda gente que no tienen por qué mentirnos. ¿Por qué nos van a mentir Xi Jinping, (Donald) Trump, (Angela) Merkel? Estamos buscando el equilibrio macroeconómico, una apertura inteligente al mundo y fortaleciendo las instituciones y garantizando la libertad de expresión. ¿Cuándo hubo un grado de libertad de expresión cómo tenemos hoy en la Argentina? Hasta en los medios públicos, que hoy tal vez son los medios más opositores, siendo que, se supone, los conduce el Gobierno. Bueno, nosotros creemos en esto.

-¿No cree que hay dos países bien distintos: uno cuando usted sale al exterior, donde el mundo lo apoya; y otro cuando vuelve a la Argentina, donde se encuentra con adversidades y circunstancias muy distintas que lo complican?

-Ambas tienen lógica. El mundo veía claramente que la Argentina replicaba el modelo de Venezuela, que iba a esa crisis terminal. Y ahora ve que la Argentina, con dificultades, va por la dirección correcta. Obviamente para el que vive en la Argentina y tiene la angustia del día a día, puede tener una mirada más impaciente, relacionada con la necesidad de mañana. Y lo entiendo. Pero lo que yo les digo es que ninguno de esos países lo hicieron de un día para otro. Lo importante es que cada día estemos un poco mejor.

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