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El FMI cuestiona la estrategia contra la inflación del Banco Central

Por MARCELO BONELLI.- Dujovne lo anticipó en una reunión con Mauricio Macri y Marcos Peña: En febrero la inflación estará en el tres, casi cuatro por ciento

El presidente del Banco Central, Guido Sandleris, junto a la titular del FMI, Christine Lagarde; el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el segundo del FMI, David Lipton, en Davos este año.

En un informe secreto, el INDEC confirmó que la inflación de febrero será más elevada que la esperada por la Casa Rosada. El dato extraoficial es fuerte: asegura que continúa la aceleración de los precios.

El informe se cerró ayer en forma preliminar con el comportamiento de los precios de la totalidad de febrero. Según esta primera proyección, el costo de vida tendría un piso del orden del 3,5% y podría llegar al 3,8%. Es un trabajo hecho para conocimiento del propio Presidente.

Sus números se corregirán hasta la difusión oficial: pueden bajar o subir decimales. Pero la tendencia está confirmada.

Nicolás Dujovne lo anticipó en una reunión con Macri y Marcos Peña: “No hay un cierre aún, pero en febrero la inflación estará en el tres, casi cuatro”.

La carne y las tarifas impactan fuerte en el indicador. Así, el registro sería del 6,5% en el bimestre y tocaría el 10% en el trimestre. Por eso, ayer abrió el paraguas Guido Sandleris: “El dato de inflación de febrero será alto”.

El proceso inflacionario se resiste a la “sobredosis” monetaria del BCRA y se convirtió en el principal problema de la economía. Clarín confirmó que la cuestión abrió inesperadas diferencias con el Fondo Monetario Internacional. Roberto Cardarelli hizo críticas a la forma como el BCRA coordina la política monetaria y cambiaria.

En la intimidad de sus reuniones top en Buenos Aires, afirmó: “Nosotros creíamos y esperábamos una caída abrupta de los precios”. Y agregó: “Estamos preocupados porque la inflación no cede”.Esta inquietud será incluida como una advertencia en el próximo informe que redactará para la conducción FMI.

El emisario de Washington ratifica sus recetas y culpó del incremento adicional de los precios al BCRA. No sólo objetó la baja abrupta de la tasa en enero. Cardarelli afirma que existen inconsistencias entre la pauta de devaluación de la banda cambiaria y la política de expansión monetaria.

Sostiene que esa brecha genera expectativas inflacionarias y un adicional impacto sobre los precios, que impide que la ortodoxia monetaria del FMI tenga sus frutos. Los encuentros fueron con varios economistas, encuestadores, empresarios, sindicalistas y líderes de la oposición.

Calderelli contó una curiosidad a algunos de esos interlocutores: dijo que Axel Kicillof lo recibió con el folclore anti FMI, pero que en el diálogo privado ambos coincidieron mucho. El doble discurso de Kicillof fue una constante: en su gestión firmó un contrato leonino -aún inexplicablemente secreto- con el Club de París y le pagó una fortuna a Repsol.

En esas reuniones, Calderelli ponderó el trabajo fiscal del Palacio de Hacienda. Así lo dijo: “Ahí esta cumpliendo Macri”.

El FMI va a aprobar la auditoría y a girar los 10.700 millones de dólares. Eso no está en discusión: hay un compromiso político de Christine Lagarde para apoyar la reelección de Mauricio Macri.

Pero, a cambio, el BCRA deberá aplicar las medidas monetarias y cambiarias sugeridas por el FMI: la banda cambiaria futura se ajustará por debajo del 2% mensual y habrá más sobredosis monetaria.

La decisión tiene un serio riesgo: volver a atrasar el dólar para contener la inflación. El atajo tiene rédito en el corto plazo, pero puede profundizar la recesión.

También se cometerá otro error: reiterar un diagnóstico parcial de la inflación y excluir los efectos de la “indexación” que reflotó la propia Casa Rosada.

Federico Sturzenegger alentó la indexación monetaria y Juan José Aranguren la instaló en el cuadro tarifario. Hay esenciales gastos públicos que se ajustan por inflación, y los privados volvieron a hacer contratos indexados: los salarios se discuten con el índice de precios en la mano.

Por eso, la inercia inflacionaria será difícil de cortar con la receta monetaria. Además, no ataca otro factor clave: el alza de los costos que genera el propio Estado.

Cardarelli incluiría sus advertencias al BCRA en el informe secreto para Lagarde. Será una forma de cubrirse frente a eventuales problemas futuros: si no baja la inflación será difícil que la economía comience a funcionar.

Los burócratas del FMI son expertos en “cubrirse” políticamente con sus informes secretos al “Board”. Hay directores inquietos por el “enamoramiento” de Lagarde con Macri.

Cardarelli va a apoyar el giro de fondos, pero dejará por escrito la advertencia de que hay temas clave que van mal: básicamente la inflación, lo monetario y lo cambiario. Lo hace porque en la historia del FMI existen muchos funcionarios que perdieron sus privilegios por errar en forma escandalosa con sus propuestas para Argentina.

Existen tres casos concretos: Christian Brachet, Claudio Loser y Anoop Singh. Los tres ocuparon el rol de Cardarelli. Loser, que apoyó la convertibilidad, fue desplazado y acelerada su jubilación. Brachet actuó en la época de Raúl Alfonsín y terminó en la biblioteca del FMI. A Singh lo “ascendieron” para correrlo.

Cardarelli se quiere preservar. En el staff del Fondo existen dudas sobre cómo Argentina llegará a las elecciones. En Buenos Aires tuvo una obsesión: pedir encuestas e interrogar si corre peligro la reelección de Macri.

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