El Gobierno nacional tiene definido extender la cuarentena obligatoria hasta el 10 de mayo y cuenta con el apoyo de todas las provincias. Tras varias reuniones, hay un común denominador entre los gobernadores y los jefes municipales para continuar con “la cuarentena administrada”, la cual permitirá una mayor flexibilización en algunas jurisdicciones donde la circulación del coronavirus sea escaso en relación a los grandes centros urbanos.
Respecto al tema, el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, destacó los refuerzos a nivel sanitario que está enfrentando la Nación y la Provincia de Buenos Aires y aseguró:
“Se está cumpliendo y está dando resultados en el conurbano. Fue una decisión precoz pero para nosotros hubiese sido terrible si seguíamos una vida normal. Hubiese sido una masacre respecto al costo de vidas».
“En el caso de San Isidro, las últimas cifras que manejamos hablan de 40 infectados, de los cuales 11 fueron dados de alta”, sostuvo en diálogo con Marcelo Bonelli en «Sábado Tempranísimo», por Radio Mitre.

Consultado acerca de las medidas que tomó su municipio para combatir al Covid-19 en centros de salud, Posse resaltó la importancia de las nuevas cabinas sanitizantes. Las mismas fueron instaladas en los accesos a las terapias del Hospital Central de San Isidro y el Hospital de Boulogne.
“Cuando el profesional de la salud pasa por esta cámara, como si fuera una ducha, se activa desde el techo una pulverización que tiene mezcla de cloruro de benzalconio y luz ultravioleta que desactivan cualquier resto de partícula de coronavirus que pudiera haber quedado en la ropa. Quienes ingresan quedan externamente limpios”, indicó el intendente y completó: “Tecnológicamente también tenemos que evolucionar nosotros”.















