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Lapidario editorial de Alfredo Leuco contra José Alperovich

El periodista de radio Mitre y TN publicó una durísima nota en Clarín contra el exgobernador de Tucumán

Son muchos los vínculos entre los Kirchner y los Alperovich. Ambos matrimonios fueron socios políticos para llegar al poder, mantenerse como señores feudales y enriquecerse en forma colosal. El pingüino emperador Néstor y la reina Cristina, convirtieron a Santa Cruz en una gigantesca estancia de su propiedad. El zar José y la zarina Beatriz Rojkés hicieron lo mismo en Tucumán.

Autoritarismo, corrupción de estado y atropello a la división de poderes y la libertad de expresión, fueron los pilares de semejantes construcciones antidemocráticas.

Son muchos los vínculos entre los Kirchner y los Alperovich. Ambos matrimonios fueron socios políticos para llegar al poder, mantenerse como señores feudales y enriquecerse en forma colosal. El pingüino emperador Néstor y la reina Cristina, convirtieron a Santa Cruz en una gigantesca estancia de su propiedad. El zar José y la zarina Beatriz Rojkés hicieron lo mismo en Tucumán.

Autoritarismo, corrupción de estado y atropello a la división de poderes y la libertad de expresión, fueron los pilares de semejantes construcciones antidemocráticas.

Fue tanta la información calificada que compartieron Néstor y José que, ambos aprovecharon para comprar dos millones de dólares, unas horas antes de que el billete norteamericano pegara un salto monumental.

Fue en octubre de 2008, en medio de los terremotos que producía la caída de Lehman Brothers y la estatización de las AFJP. Alperovich lo hizo a través de su padre León, Hugo Moyano no se perdió esa oportunidad y Néstor los compró a su nombre. Ganancias extraordinarias en una abrir y cerrar de ojos. ¿Astucia para los negocios o tráfico de influencias?

La codicia y la voracidad por el dinero ajeno, también unió a los Kirchner y los Alperovich. Ambas familias solían utilizar los aviones de la provincia para cuestiones personales.

Hoy Cristina y el senador José Alperovich están unidos por otras cuestiones muy inquietantes que hablan del poder que tienen ambos. Me indigna que la Justicia ponga como excusa que no tiene acceso suficiente a Internet para continuar con el juicio oral a Cristina en la causa que se conoce como “Vialidad”.

Es una de las estafas más escandalosas y obscenas que se hicieron con el dinero de todos. Las pruebas y los testimonios son demoledores. Pero la Justicia, o mejor dicho, una parte de la Justicia, aprovecha la cuarentena y sigue tirando la pelota para adelante en el camino de la impunidad que Cristina busca.

El senador José Alperovich también fue beneficiado por el congelamiento por conveniencia de parte de la Justicia. Digo por conveniencia, porque los tribunales están cerrados por feria, pero para excarcelar a Boudou y mandarlo a su casa, la Justicia funciona como un relojito. Pero para avanzar en una investigación simple de 9 abusos sexuales cometidos por Alperovich, la Justicia sigue cerrada.

Es intolerable que tanto los tribunales tucumanos como los porteños no hayan avanzado un centímetro en este gravísimo expediente. Se lo recuerdo en dos líneas: una joven familiar y empleada de Alperovich lo denunció por violación. Esta violencia de género brutal ocurrió en el departamento de Puerto Madero (otra coincidencia con los Kirchner) y en la sede de campaña electoral, en Tucumán.

La Corte Suprema de Justicia debe decidir ante la controversia por la jurisdicción en la que debe desarrollarse la investigación y el juicio y por ahora no han dicho una palabra. Silencio. Cajoneo. La cuarentena no se abre para esto.

¿Esta denuncia no le parece suficientemente grave a la Corte y a los jueces tucumanos y porteños? Un hombre de los más poderosos de la Argentina viola a una empleada y familiar, y hace seis meses que no se mueve un papel.

Alperovich aprovecha su condición de senador, caudillo del peronismo, tres veces gobernador y millonario para demorar todo. Tiene el privilegio de que pase el tiempo y la Justicia nunca llegue.

Pero acá hay otra situación muy delicada que vuelve a unir a Cristina y Alperovich. El próximo miércoles vence la licencia por seis meses que Alperovich solicitó en el Senado, obligado por el estrépito e indignación que su caso produjo en la opinión pública.

La víctima sigue sufriendo sin tener respuestas. La Justicia mira para otro lado. Y el Honorable Senado de la Nación está a horas de reincorporar a su banca al nada honorable senador Alperovich. Cristina está en un dilema y en una encrucijada.

Por ahora no dijo una palabra como el resto del kirchnerismo feminista. Pero ahora Cristina necesita el voto número 42 de Alperovich para la reforma judicial que consolide la impunidad o para designar a Daniel Rafecas como jefe de todos los fiscales. Para Cristina son cuestiones de vida o muerte. De libertad o de Cárcel. De impunidad o de justicia.

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