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«Es mejor el Mauricio mentor que el candidato»

El intendente de Vicente López, Jorge Macri se refirió a la interna de Juntos por el Cambio y además, criticó a Kicillof y al Presidente

Entrevista en La Nación

El cuadro con camisetas y copas de River Plate está allí, visible en su despacho y como mojón futbolero de una diferencia con su primo, el expresidente Mauricio Macri, con pasado ilustre de dirigente de Boca Juniors. Más allá del detalle, que acompaña en la pared una imagen de su rostro diseñada por el artista Hernán Berdichevsky, Jorge Macri aplaude el reciente papel de «expresidente generoso» que le atribuye a su primo, un rol que le parece «mejor que el de candidato». Pero, a la vez, le pide «respeto» a Emilio Monzó, quien días atrás había hablado de «jubilar» al fundador de Pro.

Entrevistado por LA NACION, el intendente de Vicente López criticará al mandatario bonaerense, Axel Kicillof de quien dice que «habla más de lo que escucha», y también a Alberto Fernández por gestionar «mirando el espejo retrovisor». Reiterará su vocación por gobernar la provincia y, más allá de abogar por la unidad de Juntos por el Cambio, dejará en claro que el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, «no debería decidir» las candidaturas bonaerenses, como postula desde el flamante Grupo Dorrego.

-Pasaron casi dos meses. ¿Ya se cerraron las heridas del día que el Presidente anunció la quita en la coparticipación de la ciudad?

-Enojo tuve, pero se me pasa. Valoro la disculpa pública del Presidente: es más valiosa que la privada. Pero recuperar la confianza es lo más difícil: si nos convocaran de nuevo, pediríamos garantías [se ríe]. De todos modos, hay que tomar en cuenta el momento que vive el país, por encima de todo.

-¿Y estas disidencias se tradujeron en menos apoyo?

-No, aquí no. Lo que sí hay son diferentes miradas con el gobernador de la provincia. Por ejemplo, esto de plantear «el AMBA» como un todo: al principio en Vicente López tuvimos muchos casos de Covid-19 por los que llegaban del exterior, pero hoy nosotros estamos mucho mejor que en otras localidades, y relativamente mejor incluso que en la ciudad de Buenos Aires.

-Ha sido crítico de Kicillof. ¿Tiene una mirada ideológica?

-No hay dudas. Creo que lo que hay es una necesidad de buscar culpables más que de encontrar soluciones. Es una mirada rígida, y justamente esta pandemia nos obliga a no grabar nada en piedra.

-¿Esta rigidez ideológica se extiende al gobierno nacional?

-Bueno, mi marco de trabajo es más provincial, al Presidente lo he notado escuchando bastante, no es igual en el caso del gobernador, que nos habla más de lo que nos escucha. Lo digo acá porque también se lo digo a él (se ríe). En las reuniones virtuales, el gobernador nos cuenta lo que va a hacer y después pregunta si tenemos algo para agregar. después de hablar una, dos, tres veces, si no cambia nada nos limitamos a escuchar.Al Presidente lo he notado escuchando bastante, no es igual en el caso del gobernador, que nos habla más de lo que nos escucha.

-¿Para no enojar al Presidente no convocó ni asistió al banderazo?

-No convoco a las marchas porque son de la gente. Todos tienen derecho a ir: yo no puedo estar en una marcha porque siento que tengo que gobernar para todos, tengo un rol institucional. Todas las marchas están bien, las dos de la quinta de Olivos también, y eso va por [Santiago] Cafiero, que parece haber inventado el argentómetro. Yo no me atrevería a decir que una marcha de movimientos sociales está mal, por ejemplo, ese sesgo no me parece bien. Yo la pasé mal esa tarde, estuvo todo tenso. ¿Qué pasaría si alguien escuchara declaraciones como las de Daddy Brieva [que habló de pisar a manifestantes opositores]? No todos reaccionan de manera tranquila. Hay que bajar los decibeles, porque si encendés la mecha no se sabe dónde termina.Todas las marchas están bien, las dos de la quinta de Olivos también, y eso va por [Santiago] Cafiero, que parece haber inventado el argentómetro.

-¿Estamos cerca de que la mecha se encienda?

-La gente la está pasando muy mal, hay mucha angustia. Antes de la pandemia asistíamos con alimentos a 4500 personas: hoy son cuatro veces más y todos de clase media, un profesor de gimnasia, una modista, un taxista. lo mínimo que le debemos es moderación.

-En ese contexto, ¿cuál debería ser el rol de la oposición?

-Algunos tienen un perfil con posturas más extremas. Patricia [Bullrich] siempre fue así, no es de ahora. Yo tampoco creo ser una «paloma»: si hubiera tenido un micrófono cerca cuando anunciaron el recorte lo habría usado.

-¿Pueden convivir, entonces?

-Podemos, y debemos convivir. Somos un reflejo de la sociedad, tenemos distintas miradas, no creo en el pensamiento único. Yo, la verdad, no pienso lo mismo que hace 17 años. Por suerte (se ríe).

-¿Cómo evalúa la autocrítica de su primo por tevé?

-Me gusta mucho ver a un expresidente hacer autocrítica, en ese rol de líder generoso, enfocado en sostener la unidad del espacio y los nuevos liderazgos. Creo que hoy los tres fundadores de Cambiemos, tanto Mauricio como Lilita [Carrió] y Ernesto [Sanz], tienen una gran relevancia más allá de los cargos.

-Macri criticó a Monzó y a Rogelio Frigerio.

-Monzó pidió «jubilarlo», y ese tipo de pedido. si pedís que se jubile, te tenés que ir vos también. ¡Si formaste parte del gobierno! Creo que hay que tener más respeto, yo soy un agradecido del recorrido de Mauricio, no solo durante su presidencia: es alguien que se animó a entrar en la política con todo resuelto, hizo un camino. Se cosecha lo que se siembra, todos tenemos un día después.

-¿Macri tiene predilección por Horacio Rodríguez Larreta u otro miembro de Juntos por el Cambio para 2023?

-No, no. Creo que uno puede ser líder más allá de una candidatura. Hay que esperar, falta un montón. Hay que rescatar su gobierno, con Carrió y Sanz se animaron a lo imposible y tuvieron éxito.

-La economía no funcionó.

-Hoy, si miramos atrás, hay muchos que querrían volver a la economía que dejó Mauricio [se sonríe]. Avanzó en muchas cosas: el respeto a las instituciones, no hubo persecuciones, se recuperaron vínculos con el mundo. Creo que el desafío de los gobiernos es siempre superar a los que vinieron antes; creo que ahora se sigue gobernando mirando el espejo retrovisor.Hoy, si miramos atrás, hay muchos que querrían volver a la economía que dejó Mauricio.

-¿Se va a postular para gobernar la provincia de Buenos Aires?

-El tiempo lo dirá, pero te diría que los intendentes tenemos un rol relevante. En provincia, el año pasado, sacamos 38 puntos, 4 de cada 10 bonaerenses están gobernados por intendentes de Juntos por el Cambio. ¡Había que ganar con esa lista, eh!

-¿Lo dice porque el vicejefe de gobierno porteño -Diego Santilli- podría ser candidato en la provincia?

-No necesariamente, lo que digo es: primero, que insisto en que la elección sea desdoblada, porque si no el gobernador bonaerense termina siendo del presidente y no de la gente; segundo, nuestro planteo interno es cómo se decide y quién lo decide. No lo debería decidir Horacio, como yo no puedo decidir el candidato en la ciudad.

-¿Y si la candidata a diputada en 2021 es María Eugenia Vidal?

-Es la que mejor representa al espacio, yo estaría encantado de que lo sea. Hay que ver si tiene ganas.

-¿Macri candidato a diputado?

-Él mismo dijo que no se ve como candidato, es líder más allá de cualquier candidatura. Creo que lo mejor es que siga de mentor más que de candidato, pero dependerá de su decisión.

Fuente: Jaime Rosemberg para La Nación

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