Joaquín de la Torre: «Si Vidal se va a la Ciudad, le daría la mano, un beso y le agradecería este tiempo juntos»

Se supo que a principios de mayo hubo un encuentro en las oficinas que tiene María Eugenia Vidal en la Avenida del Libertador aquí en la Ciudad de Buenos Aires, vos con ella y con Miguel Ángel Pichetto, y que la reunión giró en torno a crear un espacio común para aunar fuerzas de cara a las elecciones, en este caso a favor de Juntos por el Cambio. ¿Cómo fue ese encuentro?

—Esa reunión tuvo poco que ver con lo que se dice. Consistió en el reencuentro de María Eugenia con Miguel Ángel, que desde las elecciones de 2019 no se veían. Después sí se charló sobre las circunstancias, la actualidad política y el camino mejor en la provincia de Buenos Aires. Miguel y yo no tenemos exactamente la misma mirada. Pero coincidimos en que la construcción de un peronismo no kirchnerista es parte de la llave para ganar en la provincia de Buenos Aires.

—¿Estaban distanciados Pichetto y Vidal?

—No puedo decir que distanciados, sí que hacía tiempo que no se veían. Quizás tenían distintas lecturas de las elecciones de 2019.

—Esta semana Carlos Pagni habló de un encuentro entre Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta. Dijo que el ex presidente habría manifestado que él sí podría manejar a Patricia Bullrich, “pero vos no podés manejar a María Eugenia”. ¿Cómo es la relación entre Larreta y Macri y qué papel juega Vidal?

—Es una interna del PRO, de la cual soy ajeno. Cuando un espacio pierde elecciones hay movidas, cruces, pases de factura o reconstrucciones para ver cómo se sigue adelante. Pasa en todas las fuerzas políticas de todo el mundo. Es lógico que dentro del PRO existan. Horacio y María Eugenia son dirigentes que están por llegar a un lugar muy importante.

La revista “Noticias” publicó un diálogo de 2018 en el que le decías a María Eugenia Vidal que no tendría chances en las elecciones siguientes. Cuando te preguntaron por qué, tu respuesta habría sido: “Porque la boleta de Mauricio Macri en la provincia de Buenos Aires pierde por 10 puntos contra de la Cristina, salvo que otra vez esté Aníbal Fernández, y te aseguro que no va a haber 10 puntos de corte de boleta”. ¿Macri era un lastre?

—Le pedí a María Eugenia cinco minutos para verla un miércoles. Me dijo: “Tengo cinco minutos”. Le contesté: “Quedate tranquila, será poco tiempo. Lo primero es que no tenés ninguna posibilidad el año que viene de volver a ser reelegida”. Era mucho antes incluso de lo que luego fue el Plan V. Está claro que ella era muy valorada. Me preguntó por qué, y mi respuesta fue: “La boleta de Mauricio en el Conurbano pierde por 20 puntos. Implica 10 puntos en la Provincia, contra la de Cristina, 10/12 puntos. Además, Aníbal Fernández no está en el frente. La gente que vota al peronismo no corta en dimensión”. Dos o tres meses después empezó a hablarse del desdoblamiento. El diálogo que refiero fue aun antes de aquello, en septiembre de 2018. Fue la semana siguiente a ese fin de semana en la quinta de Olivos en el que se veía gente que entraba y salía. No fue ese miércoles, sino el miércoles siguiente de esas reuniones. Mi mensaje fue que las políticas del gobierno nacional en el Conurbano pegaban muy fuerte y no había forma de darlo vuelta.

¿Mauricio Macri sigue siendo un lastre electoral?

—Lastre no es nadie. Pero la gente recuerda algunas de las políticas que más pegaron.

—¿Esa memoria llegará a 2023?

—Para los pobres argentinos la memoria dura el período exacto en que fracasa la política siguiente. Se ve en la elección de 2015 y en la de 2019. Muchos de los que en 2015 pensaban que Cristina era lo peor que les podía pasar terminaron votándola porque sentían que había un gobierno peor.

—¿Este gobierno hace borrar la mala imagen de Macri, tal como sucedió antes?

—No miro mucho las encuestas. Pero ya están diciendo que la imagen de Alberto está más abajo que la de Mauricio.

—¿Y la de Cristina, el Instituto Patria, la de Kicillof y Máximo Kirchner? No necesariamente el candidato 2023 del oficialismo sería Alberto Fernández.

—Es el gobierno de Alberto Fernández y de Cristina. La imagen del Gobierno es muy mala. Aun en sectores en los que era inimaginable tan mala imagen.

—¿Cómo será el escenario de medio término?

—Las elecciones tienen que ver con algo que a veces los políticos no entendemos y los analistas tampoco, que es que no solamente dependen de la gente. También el resultado se explica por las ofertas que se presentan. La gente puede tener vocación de votar a alguien. Pero puede aparecer una oferta superadora que no era tenida en cuenta en los análisis previos. También hay circunstancias que pueden modificar el panorama.

—También puede suceder que un mal candidato haga que gane uno mediocre.

—Cuando hay dos espacios políticos, como pareciera hoy que todavía sucede en Argentina, da la sensación de que los candidatos no modificarán mucho las tendencias de voto.

Esa reunión en la que participaste ¿confirma que vos estarás junto con Vidal en las próximas elecciones de octubre?

—María Eugenia sabe que si ella es candidata en la provincia Buenos Aires la voy a acompañar. Le di mi palabra

—¿Será en candidata en Capital o en Provincia?

—No puedo decir lo que creo. Le prometí que no opinaría sobre qué es lo mejor para ella. Me parece que es una cuestión personal, por más que incida sobre mis decisiones posteriores.

—Dejame hacer una conjetura. Ella necesita no volver a perder. ¿Sería candidata en la Provincia en la medida que el deterioro del gobierno nacional se pronuncie y, si no, en la Ciudad?

—No la veo con ese nivel de especulación. La percibo como bastante más honesta y mirando lo mejor para todos y no para ella. Esa es su manera de tomar las decisiones. En 2019 se podía desdoblar y le podría haber ido bien en la elección. No lo hizo, porque pensaba en el todo. Puede ser que ahora también esté pensando qué es mejor para ella, pero no desde la especulación.

—¿Sería la candidata con mejor resultado electoral en la provincia de Buenos Aires de Juntos por el Cambio?

—Hoy sí.

—¿Y en la Ciudad quien mejor mide hoy es Patricia Bullrich?

—Hay que tomar las decisiones que le hagan mejor al conjunto, a la idea, al proyecto y al pensamiento que se defiende.

—¿Eso sería sacar la mayor cantidad de votos?

—Sí, por supuesto.

—¿Cómo conociste a María Eugenia Vidal?

—La conocía de antes. Tenía una relación. Vino a hacer campaña a San Miguel y la acompañé a un par de lugares. Conocía a Ramiro Tagliaferro, su ex marido, de cuando él era diputado y yo intendente. Cada tanto venía a saludarme. Fui a comer a su casa siendo yo intendente y ella ministra de Desarrollo Social de la Ciudad antes del proceso político ulterior.

¿Hay algún rasgo peronista en ella?

—Tiene una sensibilidad y una preocupación especial por los que menos tienen. Entiende la política desde ahí. Desde ahí sí tiene una idea que puede entenderse como filoperonista.

—¿Y Horacio Rodríguez Larreta?

—Lo conozco poco.

—No importa, la imagen que te transmite.

—¿Peronista? Nada.

—¿Para que gane Juntos por el Cambio sería necesaria una boleta del peronismo no kirchnerista en la Provincia que divida el voto, tal como sucedió con Florencio Randazzo?

—El electorado de la provincia de Buenos Aires, sobre todo el del Conurbano, es muy proclive a votar ofertas que siente cercanas. Y percibe cercanas ofertas que tienen color o sesgo peronista. Lo hizo en 2009 con Francisco de Narváez-Felipe Solá; en 2013 con Sergio Massa; en 2015 con Sergio Massa por fuera y en 2017 con Massa y Florencio Randazzo, también por fuera. No pasó eso en 2019 porque no hubo otra oferta para el electorado peronista, filoperonista, kirchnerista o no gorila.

—Si no existe una oferta alternativa del mismo origen, el peronismo unido gana.

—Por más que los dirigentes no estén unidos, el votante peronista elegirá la oferta kirchnerista, por supuesto.

—Entonces, para que Juntos por el Cambio tenga una estrategia electoral exitosa requeriría que hubiese una oferta peronista diferente.

—O conformar un frente opositor que en su boleta lleve un número importante de peronistas. Cualquiera de las dos opciones.

—¿Hay alguna posibilidad de que Florencio Randazzo llegue a algún acuerdo con Juntos por el Cambio?

—No lo veo. Hablo seguido con él. Lo veo más posicionado en buscar una tercera opción, distinta a las otras dos, tanto la del macrismo como del cristinismo.

—¿Eso no resulta funcional y conveniente a Juntos por el Cambio?

—No creo que Florencio lo haga desde ahí.

Fuente: Diario Perfil