El intendente dialogó con dueños de bares, restaurantes y cervecerías del distrito en el Día del Trabajador Gastronómico. Tras la crisis que atravesó el sector por la cuarentena, comienzan a recuperar el nivel de facturación.

En el Día del Trabajador Gastronómico, el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, se reunió con dueños de bares, restaurantes y cervecerías del Partido. El sector tan golpeado por la pandemia, comienza a recuperar el nivel de facturación previo a la crisis.

En el encuentro, que se realizó en el bar Malloy’s en Martínez, también participaron el secretario de Salud, Juan Viaggio, el subsecretario de Inspecciones, Registros Urbanos y Tránsito, Walter Pérez, y la coordinadora municipal, Macarena Posse. Desde el inicio de la pandemia de Covid-19, estas áreas trabajaron en la elaboración de protocolos de bioseguridad para que el sector gastronómico pueda volver a funcionar.

“Nuestra convicción siempre fue que el comercio y la industria no eran factores que generaban contagios, sino que venían por descuidos sociales. A partir de la implementación del aislamiento obligatorio, comenzamos a ver cómo podíamos sostener el sector gastronómico que es una de las actividades que más empleo genera”, explicó Posse, tras saludar y pasar por cada una de las mesas en las que se ubicaban los emprendedores en el restó de la costa sanisidrense.

En relación a las medidas y a los protocolos que se establecieron, el jefe comunal indicó que fueron “estudiadas por gente idónea” y que no solamente reactivaron la economía, sino también que sirvieron como válvula para descomprimir la angustia y la tristeza de tantos meses de cuarentena. “Fue tratar de vivir con más dignidad; la economía no va en contra de la salud. De hecho, reactivamos la actividad y no se generaron más contagios de Covid”, señaló Posse.

La pandemia puso en jaque a la gastronomía y desde el municipio apelaron a la creatividad e innovación de protocolos para que no se pierdan las fuentes de empleo. Actualmente, San Isidro tiene unos 205 locales gastronómicos en funcionamiento.

A lo largo de más de un año y medio, el municipio fue pionero en todo: desde ventas con entregas a domicilio, pasando por el take away, la novedosa implementación del take away plus con bancos y sillas al aire libre, luego las mesas, hasta llegar a la atención en el interior de los locales con un aforo determinado.

“En todo momento nos reunimos con dueños y representantes de los comercios gastronómicos para coordinar los protocolos. Se buscó cuidar la salud de los trabajadores y clientes. Fue una apertura racional con pautas concretas como la circulación del aire y la distancia en la utilización de las mesas. Siempre primó el sentido común en la actividad económica; se apuntó a garantizar la seguridad y preservar las fuentes de empleo”, aseguró Walter Pérez.

Desde el área de salud, Juan Viaggio, indicó que tuvieron en cuenta las experiencias de distintos países que sufrieron previamente la primera y segunda ola de Covid-19. “Nos sirvieron esos ejemplos para tomar las decisiones correctas y a San Isidro lo favoreció el hecho de contar con un sistema de salud modelo; con tres hospitales municipales, 14 centros de salud entre CAPS y consultorios descentralizado”, argumentó Viaggio.

Carlos Clark, dueño del restó bar El Catalejo, ubicado en la ribera del Bajo de San Isidro, valoró el apoyo de la Municipalidad y la implementación de los protocolos. “Sin esa ayuda no hubiéramos podido soportar esta situación”, afirmó.

Y describió la gravedad de la situación en la pandemia. “Pasamos de ser un restaurante tradicional con platos y comidas elaboradas a achicar costos y ofrecer sándwiches y ensaladas con escasos ingresos”, detalló.

Pero hoy viven “otra realidad”, y Clark destacó que “están recuperando la facturación previa a la crisis”.

La coordinadora municipal, Macarena Posse, resaltó “el compromiso de los trabajadores gastronómicos y de los clientes para cumplir los protocolos sanitarios establecidos en el retorno de la actividad”.  Y remarcó que “estos lugares cumplen una función social muy importante para la  gente, son lugares de encuentro y también de trabajo”.

Otro de los participantes de la reunión, Marcelo Mazzini, a cargo del restaurante Malloy’s, completó: “Después de tanta angustia, estamos viendo la luz al final del camino gracias a las medidas que tomó el municipio. Fuimos afortunados en estar en este distrito, porque siempre buscaron cuidar la salud y la actividad económica”.