Joaquín De la Torre es un crítico dentro de Cambiemos y tiene diferencias con la cúpula de la coalición opositora respecto de cómo gobernar el Conurbano. En una entrevista con LPO reafirma su planteo que la provincia debe ser gobernada por bonaerenses, una crítica directa a Diego Santilli y su jefe político, Horacio Rodríguez Larreta.
El ex ministro de Gobierno de María Eugenia Vidal es candidato a senador provincial en la lista que encabeza el radical Facundo Manes y sabe que si llega al Senado bonaerense puede pelar por la conducción del bloque de Cambiemos.
Asegura que «el mal humor, la poca esperanza y la desilusión» son denominadores comunes en el electorado en este primer tramo de la campaña. «El tema de la salud no está entre los temas que nos plantea la gente. Creo que ya dieron vuelta esa página y hoy están pensando más que nada en las consecuencias de la pandemia», afirma.
Se dice que es una campaña atípica debido a la pandemia. ¿Pero, cuán atípica es en realidad?
Claramente es atípica. Las reuniones con vecinos son reducidas, no nos reunimos con más de 15. Eso en los pueblos del interior está en una dimensión razonable, pero en el Conurbano tenés que hacer unas cien reuniones. Claramente es una campaña atípica.
¿Y qué se percibe en esta campaña atípica?
Mucho mal humor. Poca esperanza. Mucha desilusión. Es algo más que se le agrega a la pandemia y eso hace que sea más difícil hacer campaña y relacionarse con la gente.
¿Producto de qué es ese mal humor?
Yo creo que de la situación social, económica, psicológica, educativa. La gente siente que los políticos no están en condiciones de solucionarle muchos problemas.
Pero también eso puede ser resultado de la pandemia misma.
Si, pero no nos hablan de la pandemia. El tema de la salud no está entre los temas que nos plantea la gente. Creo que ya dieron vuelta esa página y hoy están pensando más que nada en las consecuencias de la pandemia.
Y en ese contexto cuáles son los temas que busca apuntalar en el norte del Conurbano
Creo que la Argentina tiene un camino de esperanza que hay que reconstruirlo mirando su historia. Este país fue grande con dos herramientas: el trabajo y la educación.
La Argentina de los 60 era un país que hacía represas hidroeléctricas por todo el territorio, centrales atómicas, era una Argentina muy potente. Ese país fue desapareciendo porque se perdió esto de que con trabajo y educación uno puede salir adelante.
Hay que reconstruir eso. No hay que traer gente de afuera. Hay que mirar lo que hicimos bien y repetirlo. Y tener claro también que esta idea de «esto no se puede cambiar» es una idea que beneficia a los que están, los que no generan esperanza, los acomodados que no la pasaron mal en estos últimos años.
¿Cómo se siente haciendo campaña para un candidato como Facundo Manes que es un outsider de la política?
Me siento muy cómodo, creo que él tiene la empatía, la afabilidad, la sencillez, que tiene que ver con su historia de vida. Es una persona que no busca ni cosas raras, ni la cuadratura del círculo, es una persona sencilla, llana, afectiva con la gente.
Leí algunas notas en las que usted resalta que él no proviene de la política ¿En la Argentina actual es un plus ser alguien que no viene de la política?
Es un acto de valentía. Una persona que por ahí está cómoda con sus cosas, que fue exitosa, que tiene prestigio, un pasar económico. Y de todos modos toma la decisión de salir de su estado de comodidad y venir a esto (la política) que es un lugar difícil, donde habrá gente que lo cuestione y lo critique.
¿Pero no es desmerecer a aquellos que están en el barro de la política durante años y siguen peleándola con éxitos y fracasos?
Por supuesto. Yo lo valoro y creo que soy uno de esos en un nivel provincial o municipal. Sin duda eso es valorable, pero reconozcamos que la política no le solucionó muchos problemas a la gente. No es que a la política le fue bien. A la Argentina no le fue bien en los últimos años.
Nos la pasamos insistiendo con un mensaje muy políticamente correcto respecto de la necesidad de ampliar el espacio, de discutir ideas, incorporar personas con una mirada más amplia, pero cuando viene uno de afuera lo bombardeamos y lo cuestionamos.
Cuando una persona de prestigio como Manes se incorpora a la política nosotros tenemos que mirarlo con simpatía, escucharlo. Es una persona que viene a ampliar la oferta electoral, que viene a intentar que seamos algo distinto a lo que fuimos.
Fuente: La Política On Line















