Luis Barrionuevo: “Si hacemos un paro de 36 horas con movilización, cae Milei, pero no queremos”

El histórico dirigente sindical, empresario y político argentino, José Luis Barrionuevo, es el secretario general de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA). Se instaló desde la provincia de Catamarca en la política nacional a partir de 1942 y forjó una extensa y controvertida trayectoria dentro del gremialismo y la estructura del Partido Justicialista, llegando a ocupar cargos legislativos como diputado y senador nacional en representación de su provincia natal. A lo largo de su carrera pública, consolidó un fuerte protagonismo en la escena política nacional y dentro de la Confederación General del Trabajo (CGT). Durante la década de 1990, mantuvo una estrecha alianza con el gobierno de Carlos Menem, gestión que lo designó al frente de la Administración Nacional del Seguro de Salud (ANSSAL). En el ámbito deportivo, ejerció la presidencia del club Chacarita Juniors entre 1993 y 2005.

Usted dijo recientemente que “no hay gobierno” y que el presidente Javier Milei “defiende a un ladrón de gallinas” por Manuel Adorni. Recién, quien lo presentaba contaba que usted, al comienzo, cuando Milei era candidato, era uno de los pocos miembros del movimiento sindical que lo apoyó y que lo ayudó a llegar a la Presidencia. Me gustaría que ampliara y compartiera con nuestra audiencia su visión actual del Presidente. ¿Qué cambió de aquel que era y de este que ve hoy?

Más allá del sindicalista, yo soy un tipo que considera que, después de haber conseguido la democracia y haber luchado tanto por este advenimiento que estamos viviendo, es algo que valoro. Por eso, viendo el reportaje de Bolivia, parece que todavía no se han acostumbrado: cada dos por tres nos tienen con el tema de interrumpir la voluntad de la gente.

El objetivo mío era que no ganara el kirchnerismo, menos Massa, porque lo conozco, lo parimos nosotros. Por lo tanto, objetivamente, no queríamos eso. Dije: “Bueno, apareció Milei como una alternativa, que sería una transición”. Mi objetivo era que vuelva el peronismo, pero un peronismo renovado, con nuevas figuras, afuera de lo que es el kirchnerismo y La Cámpora. Siempre estuve en contra. Creo que no era bueno para el país.

¿Massa era el kirchnerismo también?

Es lo mismo. Socio del kirchnerismo. Todos recordamos cuando Massa dijo que iba a terminar con La Cámpora y después terminó él adentro de La Cámpora.

A mí lo que me importa es el país. Pertenezco a un gremio bastante importante, como es el turismo, la hotelería y la gastronomía. Un gremio con el que, en su momento, tuvimos casi 500 mil trabajadores. Entonces, entendía que, en la medida que al país le vaya bien, le va bien a los gastronómicos.

¿Usted veía a Milei como una especie de puente para que el peronismo se recuperase?

Mi objetivo era la transición. Ojo, yo no conocía a Milei. Una reunión que me pidió, que tuvimos en Nordelta, los dos solos, no lo conocía. Conocía a su jefe, que era Eduardo Eurnekian, con quien él trabajó durante 15 años.

Tuve la oportunidad de estar dos horas con él, a solas, y de conocerlo profundamente.

¿En 2023? Usted está hablando del año de las elecciones, cuando comenzaba su candidatura, antes de las PASO.

Él, en su momento, estaba solo. Necesitaba apoyo y, fundamentalmente, conversar con todos, con aquellos que él consideraba que eran perjudiciales para el país.

En esa oportunidad me manifestó: “Yo no estoy en contra del movimiento obrero, no vengo en contra de la CGT”. Le dije: “No te preocupes por nosotros, somos grandes y sabemos cómo actuar y cómo defendernos. Todos tenemos nuestras propias inquietudes en cada uno de los sectores del movimiento obrero”.

Le dije: “Preocupate por vos. Vos estás solo. No tenés el Senado, no tenés la Cámara de Diputados, no tenés gobernadores, no tenés partido político, no tenés nada. El sector empresario mayormente había apoyado a Horacio Rodríguez Larreta. Con lo cual, hay que hablar con todos para gobernar y necesitás de todos”.

Bueno, estuvo una hora pidiéndome que le cuente de Menem. Le dije: “Vos no sos Menem, vos no sos político. Menem era un animal político. Vos no lo sos. Por lo tanto, dejate ayudar, hablá con todos”.

Le expliqué parte de la historia de Menem, que es lo que quería saber. Por eso él hizo homenajes a Menem, por eso trajo a los sobrinos de Menem para que estén con él.

Y era Menem en quien se inspiraba. Ahora, dos años y medio después de gobierno, ¿qué comparación hace?

No, no me dio bola. Se peleó con todos, absolutamente con todos, desde el más bajo hasta el de más arriba, y no cumplió.

Conociéndolo en esas dos horas, nunca más intenté hablar de nuevo. Porque entendí que él no entendía nada de política. Él era un animal económico, si lo queremos llamar así, que creía que, resolviendo la economía, resolvía todos los problemas del país. Vuelvo a repetir: fue una hora queriendo que yo le explique de Menem y otra hora hablando puntualmente de algunos temas que tenían que ver con la marcha del país.

Pero nunca más intenté. Por eso digo: a dos años y medio, él me dijo en ese momento: “Necesito cuatro meses. En cuatro meses saco el país adelante”. Llevamos dos años y medio.

Estamos con algunas medidas que tomó que son buenas y que están instaladas. Caso puntual: la intermediación de los piqueteros y las organizaciones sociales, que eran prácticamente impresentables, tipos que vivían de lo que tributamos.

La inflación es un tema que todavía le cuesta normalizar, como él pretendía. El otro tema puntual es el déficit cero. Un déficit cero donde él no le paga a nadie y seguimos pidiendo plata. La novedad es que nos dan crédito para pagar crédito.

Hoy, tomando mi gremio, que es un gremio de consumo, estamos en el fondo del mar. Estamos muy mal. Mientras no tengamos una reactivación y una capacidad industrial, donde la construcción —que mueve tres millones de personas— se mueva, indudablemente no se mueve el poder adquisitivo.

Bajan los salarios y, a partir de ahí, vamos al fondo de lo principal, que es el consumo.

Al no tener consumo, hoy tenemos un gran flagelo: locales vacíos en todos lados. En los mejores lugares hay locales para comprar y alquilar. Eso quiere decir que estamos en una crisis bastante importante y creo que él no la ve.

¿Por qué no la ve? Porque no hay gobierno. Cuando digo “no hay gobierno”, no hay gabinete. Se están peleando Caputo, que es un asesor, y, por otro lado, la hermana. Yo te cuento cómo la conocí. Se presentó y me dijo: “Soy el jefe”. Le dije: “Disculpame, sos el jefe de tu hermano. Yo no tengo jefe”.

Así se presentó. Nunca más la vi.

¿O sea que la vez que la conoció se presentó diciendo “yo soy el jefe”?

Tampoco esperaba “wow”, porque la gente eligió con bronca. Yo también me llevé por mis nietos, por los jóvenes. Transito mucho espacios donde creo que los jóvenes son lo importante del futuro.

Ellos interpretaron el discurso de él, el vocabulario insultante, como todo joven también. Tomaron la bronca que había con la política generalizada y él fue un emergente de eso.

Nosotros trabajamos muy fuerte para que sea presidente. Me hice cargo de diez provincias en las cuales controlamos toda la logística. Incluso en la provincia de Buenos Aires, que era lo más difícil, también. Pareja venía del gremio y toda la logística de la provincia también se la dimos nosotros.

Lo ayudamos, lo acompañamos. Pero, a partir del momento en que él hizo cero política y la hermana tomó las riendas, sin tener ningún oficio… Ya le digo, la única vez que la vi fue en aquel momento.

Hoy nos encontramos con una pelea de gallinero. Y bancan la corrupción, porque ese es el otro tema: venían contra la corrupción y la corrupción la tienen ahí adentro. Todos los días aparecen hechos de corrupción.

Él tenía a José Luis Espert, que era el futuro gobernador de la provincia, que iba a sepultar y enterrar a Kicillof. Iba a poner el último clavo de Kicillof. ¿Y con quién andaba? Con los narcos.

 

Fuente: Perfil