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Diego Bossio, muy autocrítico con el Peronismo

El diputado PJ dice que “con la nostalgia de Perón, no ganamos las elecciones” y que el partido pasa “su peor etapa en años”

“Con la nostalgia del pasado no se gana, tenemos que construir el peronismo del siglo XXI”, sostiene tipo eslogan el diputado Diego Bossio (38), que pasa sus vacaciones en Buenos Aires, con alguna escapada a Escobar.

Referente del Bloque Justicialista, el peronismo no K que rompió temprano con el FpV en febrero de 2016, el ex director ejecutivo de la ANSeS en el gobierno de Cristina Kirchner prefiere esquivar las preguntas directas sobre su ex antigua jefapolítica.

“Se habla mucho de unidad sí, o unidad no. Lo primero es escuchar mucho, convocar a los mejores, y regenerar al peronismo sobre la idea de una alternativa de poder. Queremos ganar pero no sobre el fracaso de Macri, sino a la mejor versión de Macri”, define Bossio, que recibió a Clarín en el salón de la planta baja del edificio de Barrio Norte donde vive con su esposa Valeria y sus dos nenas, Olivia (8) y Milena (3).

– Para ganar deberían tener un candidato.

– Primero hay que sentar las bases para un proyecto. Y después ver quién conduce. Incluso hay mecanismos para resolver eso, están las PASO.

– ¿Está complicado el peronismo?

– Está en la peor etapa en muchos años. Viene de perder tres elecciones en el principal distrito, que es la Provincia: 2013, 2015 y 2017. El rol de opositor nos cuesta, no es cómodo, y además hay responsabilidad de gobierno, gobernadores que tienen que pagar los sueldos. En esta etapa compleja, hay dirigentes que tienen vocación de liderar, hay gobernadores como Urtubey o Schiaretti, están Massa, Randazzo… tenemos que ver qué queremos representar.

– ¿Cristina es una obstrucción a ese camino?

– Cristina ha elegido Unidad Ciudadana, como Sergio Massa eligió en otro momento un instrumento electoral distinto. Yo no tengo el peronómetro, no puedo decir quién es más o menos peronista.

En este enero, Bossio persiste en el boxeo que practica hace tres años, tres veces a la semana. Sin tantas reuniones políticas -”por acá pasan muchos”, dice por el amplio salón, con patio y parrilla al fondo- se da tiempo para lecturas: Homo Deus, del israelí Yuval Harari, y la exitosa novela del chaqueño Carlos Busqued, Bajo este sol tremendo.

– En diciembre armaron el interbloque Argentina Federal, ya con mucho más peso del peronismo no K. Pero la primera gran acción legislativa fue votar la reforma previsional que quería el Gobierno. ¿No es una paradoja? Hay que decir igual que usted votó en contra.

– Hay un peronismo liderado por los gobernadores, con responsabilidad de gobierno, que llegó a un acuerdo con la Nación. La responsabilidad previsional es del Gobierno en la Argentina. ¿Este Gobierno ha beneficiado a los jubilados? No. Lo que hubo fue una discusión más amplia, frente a una decisión inminente de la Corte Suprema de sacarles recursos a las provincias, una solución política, que pasó por un conjunto de leyes.

– “Solución” que pasó por un recorte a los jubilados.

– Y yo me manifesté en ese sentido en mi discurso en la Cámara. Hubo debate en el peronismo. Y libertad de acción para votar. Yo apliqué 14 veces la movilidad jubilatoria, durante 6 o 7 años la jubilación le ganó al salario mínimo, para muchos era una ley a preservar. Otros en nuestro espacio entendieron que había un acuerdo político para sostener la gobernabilidad en sus provincias. Nosotros no señalamos a nadie como hicieron desde Unidad Ciudadana, de que iban a publicar las caras de los que votaran la ley.

– El Gobierno cambió metas de inflación, bajó la tasa, pone el énfasis en el déficit fiscal y quiere techo a las paritarias. ¿Qué le parece?

– Reconocer que las metas fiscales eran un dibujo es muy interesante. Lo veníamos diciendo. Creo que el Gobierno tenía expectativas de que podía resolver más fácil las cosas. Hay claramente ganadores y perdedores, amplios sectores de la sociedad que no han visto mejoras. El Banco Central mientras siga con tasas de interés altas, está generando especulación, lo rentable son las Lebac y no la actividad productiva.

– ¿Cree que el mega DNU del Gobierno será rechazado en ambas cámaras? Si se junta toda la oposición, lo lograrían.

– El Gobierno no puede decir que no hay diálogo en el Congreso. Hemos mostrado coherencia para discutir con mucha responsabilidad. Si sigue insistiendo con mega decretos profundiza la grieta.

– ¿Habló con Massa de la posibilidad de que el FR se integre al interbloque peronista?

– Más que amontonar hay que tener agendas comunes. Hay muchos temas con mirada distinta a la del Gobierno, en los que coincidimos.

– ¿Quedaron saldados los cruces con La Cámpora, que lo trató de “traidor”?

– Son temas que sólo le interesan a la dirigencia política, peleas que no le resuelven nada a la gente. Yo he sido coherente, claramente hay diferencias que se mantienen.

– ¿Cristina debería correrse?

– El peronismo debe convertirse en algo innovador y moderno. Pasar del modo análogo al digital.

– ¿Y Cristina es análoga o digital?

– Nosotros aspiramos a ser digitales. No voy a poner etiquetas a otros.

– Los nombres que dio antes, de dirigentes con vocación de liderar, a ninguno le fue bien en las últimas elecciones.

– ¿Y a qué peronista le fue bien? Este peronismo tiene que interpretar lo que pasa. Los cambios del mundo. En el mundo del trabajo. Con la nostalgia de Perón y Evita y levantando la V no vamos a ganar la elección.

– A la reforma laboral, ¿le ve chances?

– Han sido claros los senadores y Miguel Pichetto: si no hay acuerdo contundente por parte de las expresiones de los trabajadores no se va a poder avanzar. Eso no significa que en algún momento habrá que sentarse todos a discutir la Argentina del futuro. En Estados Unidos se diseña el marco legal para el transporte automático o por dron. El avance de la tecnología es enorme. Australia va perder cuatro millones de puestos de trabajo a manos de la tecnología en los próximos 25 años. Tenemos que estar a la altura y hay un rol del Estado.

 

– ¿El macrismo no genera la idea de una modernización? Expresa “un capitalismo moderno”, ha dicho Pichetto.

– Creo que la Argentina está en una etapa precapitalista. Para que sea capitalismo en serio, con competencia, con una macroeconomía ordenada, falta mucho. Los jubilados perdieron, el laburante de la fábrica no está mejor, el tipo de clase media le cuesta cada vez más…. Y sí hubo claros ganadores, como el sector financiero. Pasaron más de dos años, gran parte del mandato de Macri y los resultados están a la vista.

– ¿Y las inversiones?

– La inversión extranjera directa cayó. Lo que prima es la timba financiera. Creo que el Gobierno no se anima a decirlo pero se siente defraudado por un sector que tiene la obligación de invertir, de arriesgar, y lo único que hace es acomodar sus cuentas y transferir dinero a sus casas matrices. Hace casi dos años discutimos la ley de PPP (Participación Pública y Privada en grandes proyectos de infraestructura). ¿Cuántos se hicieron? Cero. Todavía no arrancaron. No hubo pico ni pala en ningún lugar de la Argentina.

Fuente: Clarín

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