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Salud vs. Salud

Por MARCELO ELÍAS.- Discutimos, debatimos sobre los efectos económicos de la cuarentena, o como dice el Presidente de la pandemia

Por Marcelo Elías *

En éste debate, yo no he escuchado a nadie que pueda ser catalogado de anticuarentena y no creo que el Presidente esté enamorado de la misma.

Muchos planteamos diferentes cuestionamientos u opiniones respeto de su implementación, grados, localización, actividades, etc. Ante ésto el Presidente se cierra y nos plantea cuarentena o muerte.

Si alguien hace un planteo empresarial puede ser catalogado como miserable, si alguien expone sus penurias comerciales es descalificado por insensible, si salis a correr sos un cheto insolidario y así tantos planteos de muchos funcionarios que no parecen tener el más mínimo sentido de la empatía.

En ese campo hay mucho dicho, hoy quiero hacer algunas observaciones dentro del campo de la salud, con perdón de los infectólogos y funcionarios “infectados”  de un temor que considero excesivo.

Al parece no se consideran o subestiman  las cuestiones de salud mental, angustias, depresiones, insomnios, relaciones familiares alteradas, en algunos casos violencia intrafamiliar y sus víctimas de femicidios, hay territorios donde superan a las de Covid-19.

Aumento del consumo de alcohol, tabaco y drogas  duras que no han dejado de comercializarse y consumirse en cualquier fase de la cuarentena.

Daños severos en los niños, desconectados de la naturaleza, de sus docentes y compañeros, más allá de las tecnologías -para los que pueden acceder-, que no reemplazan los vínculos de afecto y la relaciones personales.

La pandemia silenciosa que representa la obesidad, no  parece estar adecuadamente considerada por las autoridades sanitarias y los comités de expertos.

No podemos dejar de considerar la desatención de otras patologías crónicas sobre las que no escuchamos informes cualitativos y cuantitativos.

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Sin pretensiones de agotar las afecciones hoy desatendidas, por la pandemia quiero resaltar el miedo, un elemento que golpea desde los discursos oficiales, llegando  en algunos casos a la brutalidad.

Los gobernantes deberían generarnos seguridades, ofrecernos herramientas para enfrentar la enfermedad, acompañarnos, comprendernos y dejar de meternos miedos o amenazarnos hasta con represalias penales, así alimentan más la incertidumbre, que no genera sólo perjuicios económicos.

En contrario, el presidente Fernández no esboza ningún plan mínimo de salida, no nos brinda buena información y remata su discurso con una frase brutal:  “La libertad se termina con la muerte”.

Para cerrar con un sonrisa,  la risa tiene efectos curativos, muy buena la incorporación de la Antártida como provincia resuelta por Axel en uno de los stand up más desopilantes de la cuarentena.

(*) El autor es oriundo de Bragado y dirigente de “Juntos por el Cambio” de la provincia de Buenos Aires.

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