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APTA, el gremio que lidera y conduce Ricardo Cirielli, celebra 58 años de vida

El líder sindical y secretario general de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico públicó un documento para hacer un balance de la gestión y celebrar las casi seis décadas de existencia del gremio

Por Ricardo Cirielli

Fundada por batalladores y tenaces visionarios, que se proponían jerarquizar la profesión y conseguir salarios dignos acordes a esa valorización, un 11 de enero de 1963 nacía APTA, la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico. El sindicato de los Profesionales de la Seguridad Aérea, según la exacta definición de nuestra identidad laboral.

En los últimos treinta años, se debió luchar encarnizadamente contra empresas y gobiernos extranjeros, como contra algunos gobiernos antinacionales, para lograr la supervivencia de la industria aerocomercial y aeronáutica nacional. Se lo consiguió, con el respaldo y plena participación de la gran mayoría de nuestros compañeros y compañeras. A pesar de las críticas y los obstáculos de los inútiles crónicos. Esos endémicos maliciosos y mentirosos, que solo operan para sus egoístas y sectarios intereses, disfrazándolos de mayoritarios y altruistas. No para el bien de todos y todas. La historia nos dio la razón.

El 2020 iba a ser el año de la reactivación económica nacional y el resurgimiento de la industria aerocomercial y aeronáutica argentina. Una imprevista, inédita y devastadora pandemia alteró todos los planes. Nuestra actividad fue la primera en ser paralizada en todo el mundo. Una de la que más sufrió consecuencias ruinosas en cuanto a usuarios, ingresos y plantel laboral. En todas las regiones, las empresas aéreas han perdido decenas de miles de empleos y han forzados retiros voluntarios y rebajas salariales. Todas las compañías han visto reducidas drásticamente su operatoria, hay empresas que se reconvirtieron achicándose y otras ya han cerrado. Todo ello, a pesar de los miles de millones de dólares y euros, con que los estados nacionales subsidiaron y subsidian directa e indirectamente, a sus empresas aerocomerciales.

AVIONES MILITARES

La Argentina no pudo evitar esa severa y extendida crisis. A excepción de FAdeA (la Industria Aeronáutica Argentina de Aviones Militares), que aún dentro de la pandemia ha retomado el proyecto industrialista militar, con máxima fabricación nacional, que dio origen a la fábrica y que alcanzó su mayor desarrollo entre 1944 y 1955. Se modernizaron aviones Hércules hasta inclusive Helicópteros, se entregaron aviones Pampa a la Fuerza Aérea, además de gestionarse su venta al exterior, y se reactivó la producción del Pucará. FAdeA, es una de las bases de la industria aeronáutica nacional, dedicada a la fabricación de aeronaves militares, que mañana pueden ser también civiles, como hace Embraer.


El panorama fue y es totalmente diferente en la actividad aerocomercial. Paralizada en un 95%, los trabajadores/as de Latam (cerró su empresa local, pero sigue operando con sus subsidiarias vuelos al exterior), Avian, Andes y Flyest, han quedado según los casos desempleados o sin que se les abone sus salarios. Aerolíneas Argentinas, suspendió empleados/as sin reducción salarial y abrió un plan para retiros voluntarios.

Nuestra Aerolínea de Bandera, la otra base de la industria aeronáutica nacional dedicada al mantenimiento y reparación aeronáutica, presentó un Plan de Negocios, explicitando sus objetivos e indicando sus lineamientos generales. Sin dar aún información pormenorizada sobre su implementación. Según la Empresa, los tres pilares de su Plan son:

1) La Fusión con Austral.

2) Crear la Unidad de Negocios de Mantenimiento (aumentando la ejecución de trabajos a terceros).

3) Crear la Unidad de Carga General. APTA dio su aval a dicho Plan y sus declarados propósitos, expresados por las máximas autoridades de AR. Condicionándolo a que sea realizado debidamente (sin desvirtuarlo), y en consenso (armonizándolo) con nuestro sindicato. Concluir con la fusión con Austral, aportará mejor gestión, menores costos, más eficiencia y más fortaleza corporativa. Los representantes de APTA acordaron con la empresa, mantener todos los puestos de trabajo de Austral, con los mismos salarios y todos los puntos convencionales incluidos en el CCT 53/92 E de Austral.

LA NUEVA NORMALIDAD

Lo peor aún no pasó. Ni con la pandemia, ni con nuestra economía, ni con la industria aerocomercial y aeronáutica nacional. Todo dependerá de la evolución de la enfermedad. El pronóstico más optimista, prevé que la recuperación de la actividad aerocomercial comenzará a fines del 2021, y demandará hasta el 2023 o 2024 tener el mismo tráfico aéreo que en diciembre de 2019. Según la ONU, previo a la pandemia, la aviación en el mundo transportaba 4,5 mil millones de pasajeros, y 60 millones de toneladas de carga, en alrededor de 40 millones de vuelos. Generaba empleo a 88 millones de personas y contribuía con 3,5 billones de dólares al producto bruto interno del planeta. Nadie puede saber cómo será la “nueva normalidad” de la aviación mundial, cuando la pandemia haya pasado. El mercado aéreo que habrá, los costos operativos empresariales, el perfil de los usuarios por turismo o negocios, el tipo de aeronaves que convendrá usar, las aerolíneas que sobrevivirán, la magnitud que tendrán y cuál será su modelo de negocios. Demasiadas incertidumbres.

Por lo tanto, en este aniversario 58 de APTA, el colosal desafío para los trabajadores y trabajadoras representados por APTA, bajo la conducción de su Comisión Directiva, dado su responsabilidad como máximo organismo de dirección sindical, es: salvar a la industria aerocomercial y aeronáutica nacional. A las grandes, medianas y pequeñas empresas argentinas, de aviación aerocomercial, junto con las de nuestra industria. Que no se pierdan derechos laborales, ningún puesto de trabajo y ninguna empresa más. Más bajas ya no son soportables, ni para la supervivencia del país, ni para la de los argentinos y argentinas. Una tarea extraordinaria que durará varios años, y debe ser de máxima prioridad.
Trabajemos estos años, sin miedos, con energía y plena confianza en nuestras fuerzas. Construyamos un presente que nos permita asegurar nuestro trabajos y, un futuro próspero y más justo.

  • Secretario General del sindicato.

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