Un acuerdo impostergable

Hace un tiempo que se dispara entre algunos amigos la comparación entre Alberto Fernández y Fernando De La Rúa. Eso sin olvidar algunas diferencias personales: De La Rúa si era profesor titular de la UBA y había hecho una carrera política dilatada e intachable.

A partir de los discursos presidenciales del jueves y viernes estoy, sintiendo, pensando, que el presidente perdió autoridad, como De La Rúa en el último tramo de su gobierno.

Se puede comparar esta crisis con la del 2001,o la de 1989?  es difícil contestar con certeza. Pienso que lo que estamos viviendo es más grave, obvio en lo sanitario, en lo económico la caída no es abrupta, pero golpea con inclemencia en la industria, el comercio, los servicios y en vastos sectores sociales que han caído estadísticamente en la pobreza y millones que son más pobres que hace un año, o dos, o tres, o cuatro.

La crisis sanitaria es grave, ante ella el gobierno muestra desorganización, improvisación y magros resultados.

En lo económico, para planchar el dólar, el gobierno emite bonos, (deuda), al 18% de interés en dólares, al mismo tiempo emite cada vez más para cubrir el déficit fiscal, la inflación mensual acaba de marcar 4,8,  comparable con índices de 1989  que terminó en híper inflación, se sigue demorando el acuerdo con el FMI y no tenemos acceso al crédito, que en este momento sobra en el mundo a intereses muy bajos.

Las respuestas ante este complejo panorama son viejas:  controles de precios, precios cuidados, cepo cambiario, importaciones paradas, trabas para las exportaciones, no solo de carne dispuesta en estos días, más impuestos, un sistema para controlar la producción de las empresas. Es decir, un camino sin paradas hacia el fracaso.

En lo político, en aquel entonces la caída de De la Rúa desató una gran turbulencia social, pero el sistema político estaba en condiciones de construir consensos y dar respuestas. Hoy, el gobierno provoca la confrontación, hasta casi el insulto, la arbitrariedad hasta en la distribución y la aplicación de las vacunas con privilegios.

La actitud confrontativa del gobierno excede el sistema político, también son víctimas de agresiones empresarios, profesionales de la salud, comunidades educativas y otros actores sociales.

Para gestionar la pandemia, para ordenar la economía, para generar la tranquilidad ciudadana hace falta autoridad sostenida en la confianza, no en tentaciones autocráticas.

Hace faltan un acuerdo político que genere esa autoridad que hoy el gobierno no tiene. En este acuerdo impostergable no puede limitarse al parlamento, los gobernadores e intendentes, el acuerdo debe ser de los máximos referentes políticos.

En el 2001 fueron Alfonsín y Duhalde, hoy, imagino alrededor de una mesa al presidente, la vicepresidenta y el presidente de la cámara de diputados por el oficialismo, desde Juntos por el Cambio no pueden faltar Macri, Carrió y Cornejo.

Si el presidente no es capaz de construir esta mesa es posible que no pueda gobernar la nación.