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Carrió cargó contra Horacio Rosatti: “Me decepcionó”

La legisladora fue quien impulsó su nombramiento. Ahora, envió a un emisario para que le muestre su descontento

Las internas palaciegas y cada vez más brutales en la Corte Suprema de Justicia de la Nación tienen ahora su primer impacto en la política. La diputada nacional Elisa Carrió (Cambiemos), enemiga pública del ex titular del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, sentó su posición en un diálogo con Clarín en el que explicita su enojo con otro de los integrantes de ese cuerpo, que gozaba de su simpatía, pero ya no.

Dice que está “decepcionada” con el jurista del PJ Horacio Rosatti porque desde que llegó a la Corte cambió sus posiciones históricas y formó una alianza repentina con Lorenzetti para, da a entender ella, complotar contra el nuevo presidente del tribunal, Carlos Rosenkrantz.

Carrió le transmitió por medio de un tercero su fastidio a Rosatti, de quien se consideraba una amiga. Declaraba públicamente que lo respetaba como jurista especializado en cuestiones constitucionales. Carrió le aseguró a este diario que jamás se reunió con Rosatti desde que éste es juez de la Corte Suprema. Pero reveló que uno de los diputados de su bloque en los que más confía de su bloque, Juan López, se encontró con Rosatti y le hizo llegar lo que piensa ahora su Jefa.

Carrió le contó a Clarín el nuevo escenario: “Le mandé a decir a Rosatti, con quien nunca me reuní desde que está en la Corte Suprema, que estoy muy decepcionada con él. Se lo dijo el diputado de la Coalición Cívica Juan López. No puedo creer que Rosatti sostenga a Lorenzetti y De Marchi (Héctor, administrador de las finanzas de la Corte) en materia delictual”, afirmó. Y agregó, algo melancólica pero con su firmeza de siempre: “Lo que está haciendo Rosatti es una de las tantas cosas que me decidieron a pedir mi jubilación. Estoy decepcionada”.

Tras cuestionar algunas medidas del gobierno de Macri, la diputada dejó trascender que pediría su jubilación y que es muy posible que no sea candidata de Cambiemos en las próximas elecciones.

El mensaje de Carrió golpea a Rosatti, quien la tenía de sostén político y personal. Ella era una de las personas que apoyó su nombramiento en la Corte Suprema.

Se conocen desde hace varias décadas. Carrió creyó que la llegada de Rosatti al máximo tribunal ayudaría a mejorar no solo la calidad de los fallos, si no también a generar un funcionamiento más transparente de las finanzas multimillonarias que maneja la cabeza del Poder Judicial.

Carrió está convencida de que esa “renovación” la debe llevar adelante Rosenkrantz. Éste último, con el voto a favor de Rosatti, ahora su rival interno, había logrado ser designado presidente del tribunal tras una década de mando de Lorenzetti. La jueza Elena Highton de Nolasco votó en ese mismo sentido, mientras que el magistrado Juan Carlos Maqueda fue el único apoyo que logró Lorenzetti en aquel momento.

Ahora las cosas cambiaron.

Rosatti es el nuevo aliado de Lorenzetti y Maqueda -a quien Carrió aprecia-, mientras que Highton mantiene una posición intermedia entre esa mayoría súbita y el acompañamiento no solo jurídico sino también administrativo sobre el manejo de la Corte que pensó que obtendría Rosekrantz.

Carrió denunció por enriquecimiento ilícito a Lorenzetti, y también a su mano derecha, el administrador general de los nombramientos y del control de los fondos multimillonarios de la Corte, Héctor Marchi.

La acusación de la diputada contra Lorenzetti no prosperó en primera instancia, pero la diputada continuará con su embate contra el ex presidente del máximo tribunal, supo Clarín de fuentes de su entorno.

Carrió dice sentir “decepción” con Rosatti luego de que éste, de forma inesperada, se convirtió en el nuevo aliado interno de Lorenzetti, a quien conoce desde los tiempos de estudiantes en la Universidad del Litoral (los dos son santafesinos), pero con quien tenía muy mala relación hasta hace pocas semanas.

En una acordada que no tiene otros antecedentes en la Corte Suprema, Lorenzetti, Rosatti y Maqueda votaron una modificación en el manejo de la burocracia del tribunal.

Hasta ahora, el presidente del cuerpo era quien disponía, junto al administrador general, sobre cómo y en qué gastaba su “caja” la Corte.

Rosenkrantz pensaba remover de su cargo a Marchi, quien fue ministro de Hacienda de Santa Fe, pero sobre todo amigo personal de Lorenzetti.

Carrió había denunciado a De Marchi igual que a Lorenzetti y pide desde hace tiempo que se pueda hacer una auditoría de la contabilidad de la Corte.

Lo mismo solicita respecto a la morgue que depende del tribunal. La diputada denunció que hay peritos designados con cargos provisorios aunque debieran gozar de estabilidad, y que también faltaban insumos básicos en ese organismo clave para realizar autopsias.

El voto de Rosatti fue en contra de lo que ella esperaba.

Aunque Rosenkrantz es el titular de la Corte, ahora deberá contar el voto de tres de los jueces para poder aprobar cómo se invierte o a quien se puede beneficiar con los más de 26 mil millones de pesos que tiene el tribunal en sus cuentas.

Las internas entre los jueces de la Corte Suprema de la Nación son cruentas.

En el medio de esta trama, juegan también un rol clave operadores y especialistas en medios. Uno de ellos es Guillermo Seita, quien asesora hace años a Lorenzetti, y también gobernadores del PJ y también a las gestiones de Cambiemos en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.

Rosatti, para sorpresa de Carrió y de otros miembros de la Justicia y la política nacional, designó como prosecretario administrativo en la Corte al consultor de prensa de empresas y políticos Silvio Robles. Él mismo fue vocero de Rosatti durante su gestión en el ministerio de Justicia K. Robles también fue vocero de prensa del ministerio de Economía cuando su titular era Felisa Miceli, en el momento en que se desató el escándalo por la bolsa de plata en el baño de la funcionaria, por el que la terminó condenada en la Justicia.

Robles también fue asesor del ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, hoy preso tras la masacre de Once, y trabajó con dos empresarios que hoy tienen un protagonismo en la mayor causa de corrupción que investigó la Justicia desde el retorno de la democracia: el caso de los Cuadernos K. Se trata del ex presidente de la UIA Juan Lascurain y de Carlos Mundin, de la empresa de gasoductos BTU, una compañía fue muy beneficiada por contratos del gobierno de los Kirchner.

La interna en la Corte sumó una nueva protagonista en un día especial: hoy es el cumpleaños de Elisa Carrió.

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